História Alone... In the Dark - Capítulo 28


Escrita por: ~

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Categorias Gerard Way
Personagens Gerard Way, Personagens Originais
Tags Depresion, Drama, Problemas, Profesor, Romance
Visualizações 83
Palavras 2.013
Terminada Não
NÃO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 ANOS
Gêneros: Drama (Tragédia), Ficção Adolescente, Poesias, Romance e Novela
Avisos: Adultério, Álcool, Drogas, Linguagem Imprópria, Mutilação, Sexo, Suicídio
Aviso legal
Os personagens encontrados nesta história são apenas alusões a pessoas reais e nenhuma das situações e personalidades aqui encontradas refletem a realidade, tratando-se esta obra, de uma ficção. Os eventuais personagens originais desta história são de minha propriedade intelectual. História sem fins lucrativos, feita apenas de fã para fã sem o objetivo de denegrir ou violar as imagens dos artistas.

Capítulo 28 - Capítulo 27


Fanfic / Fanfiction Alone... In the Dark - Capítulo 28 - Capítulo 27

No contestó. Era la décima vez que lo llamaba y no contestaba... ¡Maldición! ¿Es que acaso el universo quería que no hablara con mi padre? Así parece.

Eché la cabeza hacia atrás y suspiré cansada, masajeó mi sien y mis ojos se llenan de lágrimas... Me siento completamente acabada. Tapé mi rostro con mi brazo y comencé a sollozar, hasta que escuché como tocaban a mi puerta, aunque ni siquiera me molesté en pensar si debía abrir, simplemente no lo haría.

—¡Lucy, soy Frank! ¡Ábreme la puerta! —escuché y levanté la mirada.

Me paré del sofá y miré mis dedos pensativa... ¿Debería hablar con él? Bueno, creo que lo mejor sería despedirme. Fui hasta la puerta y la abrí, él apareció delante de mí mostrándose preocupado y algo asustado, fruncí el ceño y lo dejé pasar.

—Lucy, tenemos que hablar urgentemente —dijo y me miró directamente a los ojos.

—Yo necesito decirte algo... —murmuré y él bajó la mirada.

—Te vas —afirmó y yo inmediatamente me sorprendí... ¿Cómo lo sabía? —. Tu maestro me lo dijo.

—Espera... ¿Ustedes hablaron? —pregunté boquiabierta.

—Bueno, en realidad me rogó que lo ayudara a convencerte de que no te fueras —dijo y su rostro mostró aflicción.

Bajé la mirada y suspiré con tristeza.

—En realidad yo simplemente quería avisarte y despedirme de ti.

Sin previo aviso me tomó de la cintura y me plantó un beso en los labios, lo cual me tomó por sorpresa. Duró muy poco pero cuando se alejó me quedé completamente en shock. Se separó de mí y se mantuvo esperando alguna reacción mía, levantó su mano y trató de tocarme la mejilla aunque me alejé rápidamente de él.

—¡Aléjate de mí! —grité aterrada.

Él frunció el ceño y trató de acercarse a mí, pero me alejé rápidamente de él. No sé por qué reacciono así, siento como si fuera algo fuera de mi control, un miedo casi paranoico y odio sentirme así... Sólo quería que se fuera lo más rápido que fuera de mi casa.

—Lo siento Lucy, por favor no te pongas así, yo sólo traté de expresar todo el amor que siento por ti y realmente no quiero que te vayas —dijo sintiéndose mal al respecto.

—¡No Frank, aléjate! —le grité con las lágrimas corriendo por mis mejillas.

—Lucy por favor, Gerard se tragó todo el odio que sentía por mí sólo para pedirme que lo ayudara a que no te fueras, para que lo ayudara a hacerte entrar en razón. Por favor, ninguno de los dos queremos que te vayas —dijo y lo miré por un segundo.

No, eso era una decisión definitiva, no quería seguir alrededor de todo este sufrimiento, no quería seguir amando a Gerard, no quería ver más profesoras White ni seguir siendo golpeada por chicas psicópatas que se adueñan de Gerard y me golpean cada vez que quieren sólo porque pueden. No soporté más y terminé cayendo de rodillas en el suelo con cansancio y desconsuelo.

—Por favor, no me toques Frank, no ahora —le pedí con la voz quebrantada.

Él asintió y también se sentó en el suelo pero alejado de mí.

—¿Qué sucede, Lucy? ¿Por qué me tienes miedo... Y a Gerard? ¿Por qué te quieres ir? Pensé que ya no tenías tanta depresión cuando estabas conmigo.

Bajé la mirada y tapé mi rostro con mi mano, comenzando a llorar en silencio.

—Ya no quiero estar aquí —dije aún llorando.

—Por favor, déjame acercarme y darte un abrazo Lucy —dijo y yo rápidamente negué con la cabeza —. Por dios, Lucy, ¿qué es lo que te sucede? Dímelo ahora mismo.

Limpié un poco mis ojos y dejé de llorar.

—No Frank, me da vergüenza decírtelo —murmuré y sorbí por la nariz.

—Por favor Lucy, me has dicho muchas cosas vergonzosas de tu vida... Sabes que nunca te juzgaría o me burlaría de ti —dijo y yo asentí.

Cerré los ojos y suspiré fuertemente tratando de encontrar valentía dentro de mí.

—Fui violada —solté y mi rostro nuevamente se afligió.

Él frunció el ceño y se levantó entre enojado y asombrado.

—¿¡Qué!? ¿¡Quién lo hizo!? —preguntó sumamente enojado y yo bajé la mirada sin querer pensar en eso —. Lucy, dime quién fue quien te violó ahora mismo.

Me levanté del suelo asustada y mantuve la mirada abajo.

—N-No lo sé... Realmente no quisiera contarte cómo pasó Frank, pero ese chico me durmió y abusó de mí en un hotel —murmuré recordando y comenzando a sollozar incontrolablemente.

Él llevó sus manos a su cabeza en un gesto de desesperación y asombro.

—Pero... ¿Cuándo pasó eso? Dios Lucy.

Negué con la cabeza, no quería volver a hablar de eso más, me hacía sentir muy mal.

—Por favor Lucy, esto no se puede quedar así —dijo y yo me mantuve callada —. ¿Y te irás por eso?

—Frank, tú has sido alguien increíble en mi vida y me has ayudado a más no poder, es algo que lo agradezco desde lo más profundo de mí, pero realmente necesito huir de este lugar, escapar de todas las cosas malas que aquí hay —murmuré con la voz quebrada.

—¿Huir? ¿Escapar? ¿En serio quieres eso, Lucy? —preguntó y yo asentí sin mirarlo.

Suspiró y se acercó a mí, pero yo nuevamente me alejé de él con temor.

—Necesitas ayuda Lucy, eso es más que obvio, pero por favor no me tengas miedo, no te haría daño nunca. Dios, sólo déjame abrazarte —dijo con tristeza en su rostro y nuevamente mis ojos se llenaron de lágrimas.

Negué con la cabeza y lo volteé a mirar.

—Sólo quiero desaparecer —dije como una súplica y él frunció los labios mientras negaba con la cabeza.

—Tu autoestima anda bastante mal —aseguró mientras me miraba a los ojos.

Abrí un poco los ojos sorprendida e inmediatamente recordé las mismas palabras en la boca de Gerard, cuando apenas nos conocíamos. Bajé la mirada y nuevamente me eché a llorar llena de melancolía... Esos tiempos.

—Frank, ¿podríamos hablar en otro momento? Necesito estar sola realmente —le pedí con las lágrimas recorriendo mis mejillas.

Dudó unos segundos pero después asintió algo preocupado.

—Esta no es, definitivamente, la última charla que tendremos —afirmó y se encaminó hasta la puerta.

Tapé mi cara y me recosté en el sillón... Eso también lo había dicho antes Gerard en diferentes palabras.

(...)

Escuché fuertes golpes en mi puerta y me levanté rápidamente del sofá asustada, los golpes se detuvieron un momento pero segundos después siguieron, tallé mis ojos un tanto adormilada y fruncí el ceño... ¿Quién es?

Comencé a caminar hacia la puerta y la abrí lentamente, encontrándome así a Gerard detrás de ésta. Levanté las cejas sorprendida y él pasó sin que lo dejara entrar. Se notaba raro, bastante raro. Llevaba unos vaqueros oscuros y una camisa blanca un tanto suelta, su cabello estaba más despeinado de lo normal y se podían notar algunas venas rojas en sus ojos.

—¿Qué haces aquí, otra vez? —dije con pesadez.

—Demonios Lucy... ¡Haces que mi vida se base en ti! —exclamó en voz alta y yo fruncí el ceño... No se veía muy lúcido.

—Yo no me hago responsable de eso —murmuré sin mirarlo.

Se acercó torpemente a mí y yo retrocedí lo más que pude.

—¿Cómo es que pude enamorarme de una alumna? —preguntó mirándome fijamente y yo me ruboricé a más no poder.

Me quedé callada. Su rostro se afligió.

—Demonios, ¿es que acaso nunca te lo dije? Te amo, te amo, te amo —decía mientras se acercaba mucho más a mí y yo retrocedía mientras no podía estar más roja que nunca —. Te quiero para mí, quiero besarte, quiero pasar toda la noche abrazándote.

Es seguro, está borracho, pero de alguna forma me hace pensar que está hablando mucho más sincero que otras veces. Sonreía como una boba mentalmente y guardaba cada cosa que salía de su boca en lo más profundo de mi corazón como si fuera un preciado tesoro.

—Gerard, aléjate de mí —dije con ligero pavor mientras sentía la fría pared chocar contra mi espalda.

Pasó suavemente su mano por mi mejilla y rápidamente alejé su mano de mí, un poco asustada.

—¡Aléjate! —le grité temerosa y él levantó ambas manos rendido mientras caminaba hacia atrás y se desplomaba en el sofá.

Fruncí el ceño y me acerqué un poco a él. Echó la cabeza hacia atrás en el sillón donde ahora se encontraba y pude ver como sus lágrimas caían a los costados de su rostro. Me paré delante de él pero parecía no notarlo.

—Agh, esa chica va a hacer que un día de estos me vuele la cabeza —susurró para él mismo sin darse cuenta de que estaba delante de él, vaya que estaba borracho.

Ladeé la cabeza y me senté en la mesa de noche que estaba en frente del sofá.

—No entiendo por qué ahora me tiene miedo... ¡La amo!... ¿Qué más necesito para hacerla entender? —siguió y yo bajé la mirada un tanto cohibida.

Nunca antes me había dicho que me amaba, y eso hacía que mi corazón latiera rápidamente y en mi cara apareciera una boba sonrisa. Lo miré una vez más, delante de mí mirando hacia el techo y totalmente embriagado, declarando una y otra vez el amor que sentía por mí. Me senté a su lado y él al parecer apenas pudo notarlo.

—¿Frank? ¿Eres tú, idiota? —preguntó sin voltear a mirarme y yo casi solté la risa —. Ella es mía, sólo mía... Pero hoy necesito tu ayuda... —murmuró cerrando los ojos, tal vez sintiéndose adormecido.

Fruncí el ceño y lo observé con intriga... ¿Ahora de qué está hablando?

—¡No me dejes hablando solo! —dijo y yo lo miré un tanto divertida.

—¿Qué quieres? —dije siguiéndole el juego, haciendo voz “varonil”.

—Tú, tú me ayudarás a que no se vaya... ¡Tienes que hacerlo!... Dios, la amo tanto... No soportaría perderla, pero ella es tan terca... ¿¡Qué piensa de mí!? Nunca le haría daño... La amo —dijo y yo nuevamente me sorprendí por sus palabras.

—Se tiene que ir, está decidida —volví a decir y él bufó cansado.

—¡No! ¡No tiene que hacerlo! Yo la protegeré de todo a lo que ella tema... No tiene porqué alejarse de mí, yo la cuidaré siempre —dijo inquieto y pasó una mano por su cabello, así revolviéndolo aún más, aunque mantuvo los ojos cerrados.

Lo contemplé una vez más y sonreí levemente, teniéndolo tan sincero ahora conmigo hacía que sintiera un poco más de confianza con respecto a él, así que toqué ligeramente su mano y él la quitó sorprendido.

—Ey, ey, yo por ahí no voy Frank —dijo y yo solté una ligera risa—¿Lucy? —preguntó ahora abriendo mucho los ojos y volteando a mirarme.

Me quedé callada y él se abalanzó a mis brazos tomándome por sorpresa, aunque no me alejé esta vez.

—Lo siento tanto, bonita, no sabes cuánto lamento el hecho de hacerte sufrir cada día, en serio, me golpearía fuertemente por cada gota de lágrima que derramaste por mí y por mi culpa —decía en mi hombro desahogandose.

Recosté mi cabeza en su hombro y dejé que sacara todo lo que sentía dentro de él.

—No puedo creer lo que Frank me dijo que pensabas... ¿En serio creíste que me acostaba con Rebecca? Ay mi hermosa niña, nunca haría algo así porque a la que quiero llevar a la cama es a ti —dijo hablando muy sincero.

Volví a sonrojarme y me sorprendieron sus palabras... ¿Nunca se acostó con Rebecca? ¿Lo dirá en serio? ¿Y la foto que me envió ella? Me separé de él pero él volvió a pegarme a su pecho acariciando lentamente mi cabello.

—Te besaría hasta quedar cansado, recorrería cada parte de tu cuerpo besando cada milímetro de tu piel, quitaría tu ropa lentamente mientras acariciaría tu bello rostro y nos recostaríamos en una enorme cama de seda sólo para hacerte gritar toda la noche y dejarte totalmente exhausta —explicó y yo me sonrojé hasta los pies... Creo que todavía no estoy lista para eso nuevamente.

Me separé de él y fui por unas almohadas y cobijas para él. Cuando regresé noté que ya se había quedado dormido en una posición bastante incómoda y graciosa, lo acomodé y me puse de cuclillas frente a él.

—¿En serio me quieres? —pregunté y él se rió.

—No, yo te amo, te amo con toda mi alma —dijo haciendo que mi corazón brincara.

Sonreí y, como si fuera su madre, deposité un casco beso sobre su frente.

—Yo también te amo, Gerard —susurré y fui a mi habitación.  


Notas Finais


¡Hola!
¿Qué creen que sucederá con Lucy?...
Agradezco todos los comentarios y votos, me alegran muchísimo el día 💕
Me despido y hasta la próxima 😙👋


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