História Corrupted hearts (Corazones corrompidos) - Capítulo 11


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Categorias Bleach
Personagens Aizen Sousuke, Byakuya Kuchiki, Genryuusai Shigekuni Yamamoto, Gin Ichimaru, Grimmjow Jaegerjaquez, Hanatarou Yamada, Hinamori Momo, Hirako Shinji, Ichigo Kurosaki, Ikkaku, Isshin Kurosaki, Izuru Kira, Jinta Hanakari, Karin Kurosaki, Kenpachi Zaraki, Kon, Muramasa, Nanao Ise, Nemu Kurotsuchi (Nemuri Nanagou), Nnoitra Gilga, Orihime Inoue, Personagens Originais, Rangiku Matsumoto, Renji Abarai, Retsu Unohana, Rukia Kuchiki, Ryuuken Ishida, Sado Yasutora, Sajin Komamura, Shihouin Yoruichi, Shunsui Kyouraku, Shuuhei Hisagi, Soi Fong "Soifon", Szayelaporro Granz, Tier Harribel, Toushirou Hitsugaya, Ukitake, Ulquiorra Schiffer, Urahara Kisuke, Uryuu Ishida, Yadoumaru Lisa, Yumichika, Yuzu Kurosaki, Zangetsu
Tags Bleach, Drama, Ecchi, Ichigo Kurosaki, Original Character, Romance, Rukia Kuchiki, Shonen, Supernatural, Ulquiorra, Yaoi
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Palavras 5.043
Terminada Não
NÃO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 ANOS
Gêneros: Ação, Aventura, Drama (Tragédia), Ecchi, Ficção, Hentai, Lemon, Luta, Romance e Novela, Seinen, Shounen, Sobrenatural, Survival, Suspense, Violência, Yaoi (Gay)
Avisos: Adultério, Álcool, Drogas, Estupro, Insinuação de sexo, Linguagem Imprópria, Mutilação, Nudez, Sadomasoquismo, Sexo, Spoilers, Tortura, Violência
Aviso legal
Alguns dos personagens encontrados nesta história e/ou universo não me pertencem, mas são de propriedade intelectual de seus respectivos autores. Os eventuais personagens originais desta história são de minha propriedade intelectual. História sem fins lucrativos criada de fã e para fã sem comprometer a obra original.

Notas do Autor


Notas del capítulo:


—...— se usan para el diálogo. 

"..." se usan para explicar algo importante o para conversaciones telefónicas.

«...»  pensamientos de los personajes.

'...' para resaltar  una palabra.

(...)se usan para la traducción de los terminos en otro idioma.

~flash back~ volver a un evento del pasado.

–Skip time– saltar desde la actualidad a un cierto tiempo en el futuro.

POV punto de vista del personaje.

Normal POV punto de vista  de tercera persona/el autor.

P.D. Me disculpo por algún que otro error gramátical o de puntuación

"Las imágenes no me pertenecen...son propiedad de sus respectivos creadores"

"NO soy partidaria de la violencia...ni de ninguna clase de acción que expreso en mis historias, en la vida real nunca se debe usar en ningún sentido/momento...en mis historias la violencia o cualquier acto pernicioso etc. ES FICTICIO...NO REAL.

Capítulo 11 - Capítulo 11.


~°°°~


En el mundo humano las clases habían acabado... Ichigo, Hana y Orihime tomaron de inmediato rumbo hacia el almacén de Urahara, debían ser cuidadosos camuflando muy bien sus reiatsus, el enemigo podía esperarles en cualquier esquina.

—Hana te has vuelto mucho más fuerte— Ichigo rompió el silencio sonriéndole de lado.

Orihime asintió levemente mostrándole también una tierna sonrisita de apruebo. Hana negó levemente.

—Iya(n/a: no)…todavía me falta llegar a ser como tú, Ichigo—

Éste reveló una mueca graciosa.

—No es verdad, cuando yo me convertí en shinigami tuve mucho miedo y pasé por mucha confusión y tensión, aunque no me gusta admitirlo— relató resignado desviando su mirada.

—Demo(n/a:pero) es verdad— Orihime sonrió avergonzada.

—Yo tuve el mismo problema…era la más débil de todos...quise volverme más fuerte y cuando pensaba que lo iba a lograr y lo tenía tan cerca, me dí de bruces con un enemigo miles de veces más fuerte que yo— rió tontamente al acordarse de sus vanos esfuerzos de entrenar con Rukia en la Sociedad de Almas.

—Vosotros sois fuertes, lo puedo sentir y no solo vuestro poder es lo que os hace fuertes— dijo suavemente la ojiverde.

—También el hecho que vuestros lazos son tan unidos que generan la fuerza para seguir adelante cada vez que encontráis un enemigo más poderoso que vosotros, es impresionante— el semblante de la chica radiaba de ternura, los dos que la acompañaban se quedaron muy sorprendidos con sus palabras.

°•°•°•°

Mientras que ellos seguían hablando, en el cielo apareció de repente una gigantesca garganta, el reiatsu de docenas de hollows de todos los rangos inundó las cercanías en un solo instante. Los tres permanecieron petrificados y rápidamente se colocaron en pose de defensa, espalda contra espalda. Ichigo buscó velozmente con su mirada la garganta y no tardó ni un segundo transformarse en shinigami, empuñó fuertemente su zampakutō y comenzó a rastrear el cielo en busca de los enemigos. Orihime se quedó observando con minuciosidad las cercanías preparando sus horquillas para cualquier movimiento enemigo que sintiese cerca.

—¡¿Kurosaki-kun?!—

Ichigo asintió.
Hana también tragó veloz una pastilla gikongan(n/a: alma artificial) instruyendo al alma artificial que cuidara de su cuerpo y se pusiera a salvo, luego retomó su postura de defensa.

—Mazui(n/a: que malo) hay hollows por todas partes—

Ichigo no tardó en escucharse de fondo.

—¡Hana…Inoue! No se separéis de mi— ordenó mientras que luchaba contra un grupo de hollows que no tardó en aniquilar.

Orihime intentó detener cualquier ataque enemigo con el escudo *Koten Zanshun: Yo rechazo* Tsubaki salió disparado cortando por la mitad a los hollows que se acercaron en un radio de 20 metros.
Hana no esperó más y se unió a la batalla.

—"¡Kudaku Arashiro!" (n/a: Rompe en pedazos Arashiro) el zampakutō tomó forma de una hermosa lanza y comenzó a desprender un reiatsu concentrado que estremeció el aire con varias descargas eléctricas, avisando que estaba preparado para pelear.  Un enorme relámpago destruyó todo a su paso y cualquier hollow que osaba cruzarse en su camino.  

Desde la garganta tres siluetas vigilaban la pelea, y una de ellas con cierta impaciencia y curiosidad. Muramasa clavó su mirada celeste en Ichigo.

—No pensaba que iba a encontrarme de nuevo con Ichigo Kurosaki—

Ulquiorra tenía su vista puesta en Hana que flotaba en un vórtice de relámpagos, el poder que desprendía era bastante intenso llevándose por medio cualquier cosa y convertirlo en polvo en cuestión de segundos.
Grimmjow fijaba con una mueca burlesca a Ichigo que trataba de proteger a las dos mujeres con ésa desesperación que le parecía asquerosa, solo quería ir y acabar con él, machacarlo, partirlo en pedacitos y luego comérselo.
Ulquiorra deslizó su mirada y ésta vez la fijó en el shinigami de cabello naranja, su voz profunda y gélida desgarró el silencio en el que se habían sumido por unos instantes.

—Awarena(n/a: patético)— sus brazos delgados se cruzaron sobre su pecho con lentitud.

Grimmjow y Muramasa bufaron al oír la desdichada palabra y al mismo tiempo salieron de la garganta y caminaron unos cuantos metros más cerca del lugar donde Ichigo peleaba.

—Grimmjow, Muramasa…encargaos de limitar el campo de batalla de Ichigo Kurosaki— dictó en voz fría, luego sus ojos verdosos y tétricos se posaron de nuevo en su objetivo.

Ulquiorra se veía muy relajado como siempre, ahora nada lo impulsaba, ni siquiera Ichigo Kurosaki. Grimmjow gruñó y balbució algunas injurias entre dientes, no le gustaba que Ulquiorra le ordenara, pero si quería seguir peleando y patearle el culo al shinigami que más odiaba en el universo debía cerrar su bocaza y seguir las órdenes, pese a su desagrado.

—¡¿Y qué hacemos con la patética mujer?!— señaló con pereza a la ojigris que estaba haciendo lo que podía para acabar con los hollows que se acercaban demasiado.

Ulquiorra volteó a observar con insignificancia a Orihime y sin más demora ordenó inexpresivo;

—Acabad con ella si se interpone en vuestro camino— después giró con un aire sumamente distinguido dándoles la espalda.

Grimmjow esbozó una enorme sonrisa torcida y empezó a reír a carcajadas con incredulidad.

—Oi oi~ ¡¿En serio?!¡ ¿Quieres que la matemos?!—

Ulquiorra le envió una mirada penetrante y luego siguió con lo suyo, dejó más que claro lo que tenían que hacer, ahora ya no sentía una pizca de curiosidad sobre los humanos...ni sobre ésa gente patética de allí abajo, solo se regía por su segunda oportunidad que su Rey le ofreció y acatar sus órdenes a rajatabla, cualquiera que lo desafiaba acabaría muerto...aunque ése fuera de su mismo grupo.
Muramasa torció las comisuras de sus labios en una sonrisa astuta y prosiguió con el ataque.

—Yosh~(n/a: bien)…veamos lo fuerte que te has vuelto shinigami-kun...pero antes...— sonrió de manera arrogante hacia donde se encontraba Orihime.

Los dos espadas desaparecieron con sonido para preparar un ataque sorpresa en Ichigo y Orihime.

Ulquiorra en cambio, decidió que era hora de que entrara en acción, no podía permitirse perder más tiempo observando desde el márgen, desapareció con sonido y reapareció delante de Hana tomándola por sorpresa. Ella permaneció sin mover un músculo al ver a ése chico extraño que parecía no más mayor que ella, de ojos verdes y tristes y con una extraña palidez en su piel... observándola fijamente sin un mínimo atisbo de sentimiento, le pareció que estaba frente a una estatua de mármol.

Al instante un ataque repentino de Ulquiorra arrasó el lugar y la ojiverde usó el shunshin para poder escapar a tiempo retrocediendo varios metros para dejar entre ellos una buena distancia. Tuvo suerte que aprendió la técnica de velocidad de su maestra, La Diosa del Relámpago...ésa velocidad relámpago la salvó por los pelos. Ahora necesitaba observar con mucha atención al enemigo que no se comparaba para nada con los hollows que había derrotado hasta ahora, pudo comprobar por su aspecto físico que no era un hollow normal o un adjuchas, se acordó por un breve instante de la descripción que su maestra le había hecho sobre los más poderosos arrancars de Hueco Mundo y estaba al 99% segura de que éste era un espada o vasto lorde, percibió su presencia desde cuando entraron en el Mundo Humano y también el reiatsu muy denso como una lluvia de plomo que cayó sobre ellos. Se veía obligada concentrarse al máximo porque nunca había luchado con uno tan poderoso, salvo el hollow de Ichigo, Shirosaki, sin embargo, de éste notaba un poder inmenso y aterrador, mucho más siniestro que el de Shirosaki.

Lo ojeó con intensidad sin apartar su mirada ni un milímetro de aquél ser que sinceramente la intimidaba, sería estúpido engañarse a sí misma y ocultar el temor que crecía en su interior, no obstante, decidió apartarlo de su mente antes de que la dominara por completo.

—¡¿Dare da?!(n/a: quién eres?)— su voz firme rompió el silencio.

—¡¿Qué es lo que deseas de nosotros?!—

Pero Ulquiorra se dedicó a mirarla fijamente con sus ojos lánguidos y atacó feroz sin dejar tiempo a una tregua y sin responder siquiera a sus preguntas. Hana no tardó en darse cuenta de que las palabras no alcanzaban para nada a éste ser despiadado y se convenció que era mejor “hablar” pero con golpes.

—"Hadou: 33º sou~katsui"—  la gigantesca llama azul  que surgió de la palma de su mano intentó alcanzar al espada, pero su sonido era tan perfecto que la esquivó fácilmente en un cerrar de ojos.

—¡¡¡¡Arashiro!!!!Koi(n/a: ven) — gritó de inmediato, su lanza se iluminó de repente y de ella surgieron potentes relámpagos que volaron en milisegundos a donde se encontraba el espada.

El ataque causó una enorme explosión de luz que cegó una buena parte del lugar afectando también las otras peleas que dieron comienzo un poco antes.

—Kuso(n/a: mierda) es demasiado rápido— la pelinegra se quejó agudizando más su entrecejo escaneando el lugar en busca del oponente que había desaparecido entre el polvo y los escombros.

Ulquiorra no tardó en aparecer de nuevo, ésta vez desde atrás casi rozándola con una patada alta, Hana supo esquivarla doblándose hacia delante y después tomando más distancia entre ellos.
El ojiverde volvió a la carga con una serie de pelea cuerpo a cuerpo en donde solo se podía apreciar unas fragmentadas sombras que se movían a una velocidad increíble, Ulquiorra peleaba solo con sus brazos y piernas y se limitaba a esquivar los golpes firmes y veloces de la chica, al instante su mirada penetrante fijó de cerca la de ella.

—Éstas técnicas de combate no funcionan conmigo onna(n/a: mujer)— se limitó a musitar en voz gélida cerca de su oído, casi la había atrapado si no hubiera sido por la velocidad del shunshin combinado con el giro que hizo dando una voltereta en el aire, atacando de nuevo con su lanza, agitándola en el aire como una elice.

—"Hadō 31° Shakkahou"—  ésta vez combinó el hadō con su lanza...de ella refulgieron relámpagos carmesí intentando alcanzar al enemigo.

Hana estaba impresionada que el espada saliera ileso del ataque.

«Increíble, su fuerza es inmensa y solo está peleando con sus brazos ¡¿Qué demonios es?!» lo observó aturdida.

Pero no quiso perder su concentración porque pillándola con la guardia baja sería un momento fatídico. Mientras que estaba luchando contra él, en su mente comenzó a trazar un plan, intentó analizar cómo pudo los movimientos de su enemigo, sin embargo, no tuvo demasiado éxito, ya que él se movía con tal rapidez que prácticamente era casi invisible cuando arremetía, se dió cuenta que no podía seguir combatiendo solo con la primera liberación de su shikai, era una pérdida de tiempo y reiatsu, tenía que combinar sus ataques con las artes demoniacas o liberar su bankai.
Decidió por la segunda liberación del shikai.

—"Niji no tenmetsu"("Arcoiris relampagueante") — su lanza empezó  girar frente a ella y de golpe descargó una impresionante estocada de reiatsu convertida en un relámpago enorme...no obstante...el espada logró perfectamente esquivarla.

Finalmente se percató que a pesar de que no dominaba bien su bankai no tardó un solo segundo en ponerlo en práctica, necesitaba moverse rápido y con precisión si quería salir entera de ésta pelea...el enemigo era demasiado fuerte y no podía luchar sin un as bajo la manga.

Ulquiorra usó descarga de bala para atacarla, se aproximaba a ella a una velocidad increíble, intentó protegerse del ataque sumergiéndose rápidamente en el vórtice que giraba furioso a su alrededor sirviendo de escudo y disminuyendo gran parte de la bala que se estrelló contra él. Ulquiorra pensó que no debería seguir jugando al gato y al ratón y era hora de ponerse serio, observó que ella seguía resistiendo bastante bien a sus ataques más básicos, ni la bala, ni su cero funcionaban con ella, hasta podía seguir bastante bien con su sonido, lo impresionó un poco al notar que ésta mujer era más fuerte que Kurosaki Ichigo cuando lo conocio al principio, ella podía seguirlo bastante bien sin una máscara hollow y eso ya era un logro para ser solo una shinigami que adquirió sus poderes no hace mucho...pero aún así...todavía no le llegaba ni a las suelas de los zapatos, por un momento se detuvo y de sus labios finos y negros escaparon las temibles palabras;

—"Tozase Murciélago: Encadena Murciélago"—

Un monstruoso reiatsu y una oscuridad repentina inundó absolutamente todo en los alrededores provocando que su reiatsu cayese en forma de una lluvia densa y oscura. Hana quedó estupefacta, él estaba haciendo la Resurrección de la que había oído hablar a Ichigo.
Su forma había cambiado radicalmente y ahora el casco de hueso que antes surcaba solo en la mitad izquierda de su nuca se encontraba en la parte superior y formaba un casco entero de donde sobresalían por los lados cuatro cuernos, su cabello negro era más largo y caía sobre su espalda, mientras su ropa monocromática se había transformado en una clase de túnica sin mangas, larga hasta sus tobillos, pero lo más aterrador de su apariencia eran las inmensas alas negras de murciélago que nacieron de su espalda, y ésa clase de líneas gruesas y verdes que bajaban desde sus grandes ojos cetrinos y rasgados descendiendo por sus mejillas pálidas hasta  su mentón, en una sola palabra, era espeluznante, tenía toda la pinta de un ser demoníaco. No podía esperar de él otra cosa que ataques intensos y muy peligrosos que pondrían en peligro su vida, no debía perder más el tiempo observándolo pasmada, la hora de poner en practica todo lo que había aprendido había llegado.

De golpe comenzó a alejarse de los demás, no quería implicar a nadie inocente en ésta pelea, para lograr liberar todo su poder, necesitaba un amplio espacio, encontró lo que buscaba, un grande rellano abandonado... no muy lejos de donde se encontraban Ichigo y Orihime. Sus pies se detuvieron y encaró a su perseguidor que la seguía muy de cerca fulminándole con una mirada ceñuda, no se lo iba a poner fácil, aunque, debía admitir que él era demasiado fuerte y sus posibilidades de ganar podían ser mínimas, tragó grueso y decidió que no iba a dejarse atrapar así de fácil, entrenó día y noche dejándose hasta la sangre para volverse más fuerte y no iba a acobardarse porque tenía posibilidades mínimas de ganar. Decidió al final liberar su bankai, era el último recurso que se le ocurría para luchar contra un oponente así.

Echó un vistazo a Ichigo y Orihime que estaban teniendo también una difícil batalla contra los otros dos espadas y deseó que salieran ilesos, en cuanto pudiera iría en sus ayudas. Observó con cierta curiosidad que el espada la acechaba desde su posición como esperando algo de ella, ya no iba prolongar más la espera, cuanto antes acabaría con ésto mejor, clavó con un movimiento brusco la lanza en la tierra pronunciando con voz calma.

—"¡BAN-KAI!"... ¡Kami Kirin no idaina tengoku no mon!  (Gran Puerta Celestial del Dios Kirin!)—

 De pronto desde la lanza comenzaron a emerger relámpagos disparados a todos lados y después resultó envuelta por una potente luz cegadora, un inmenso reiatsu colmó el lugar y todos permanecieron por un segundo quietos al sentirlo en sus pieles, era aplastador y mientras caía sobre ellos sentían como descargas eléctricas recorrían sus cuerpos. Un mar de relámpagos y viento se mezclaron en una poderosa combinación tocando la tierra como un enorme huracán que descendía del cielo tragando varios kilómetros de la ciudad en ésa masa de energía colosal.

La lanza cambió de forma transformándose en una mucho más sofisticada y de colores dorado y plata entremezclados...la punta de la hoja era muy afialada y el círculo mucho más grande y afilado que antes...los otros dos circulos ya no se encontraban colgando del circulo grande...aunque...la forma del bankai no era demasiado diferente de su shikai, eso no queria significar que el poder era el mismo.

Grimmjow no resistió la tentación de observarla por el rabillo de su ojo.

—Heh~ así que ésa es la hija de Shun Himura, hmph…se vé fuerte, espero y valga la pena más que tú shinigami—

Ichigo lo fulminó lleno de desesperación, aunque quería ayudar a Hana no podía, Grimmjow había vuelto y ahora demandaba su venganza, estaba entre la espada y la pared observando con pánico como Ulquiorra había hecho su Resurrección y estaba dispuesto ir con todo lo que tenía, si solo Rukia o Renji, o alguno de sus otros amigos estuvieran aquí.

Apretó su mandíbula con frustración y posó su mirada furibunda en Grimmjow, Zangetsu y Shirosaki le tranquilizaron asegurándolo de que Hana no era una shinigami débil y su potencial había crecido notablemente en el último mes, cosa que lo calmó un poco y recuperó en breves momentos la serenidad, debió confiar más en ella.
Grimmjow esbozó una turbada sonrisa y se lanzó en picado sobre él, transformado en Pantera, su Resurrección.
Mientras tanto Muramasa solo echó un rápido vistazo a donde estaban Ulquiorra y Hana, pudo percibir la fuerza titánica que desprendían los dos, además, ésa joven chica que le pareció a primera vista otra shinigami más, ahora podía superar fácilmente a Kurosaki Ichigo que había liberado también su bankai, notó que el pelinaranjo continuaba alarmado mientras intentaba en vano llegar a ella.

—¡Ulquiorra!¡No te acerques a ella!—

Sus gritos histéricos hicieron enfurecer más a Grimmjow, éste musitó con una sonrisa loquera;

—"Garra de la Pantera"—  gritó y volvió a atacarlo con más rudeza lanzándole los proyectiles azules que sobresalían por su codo derecho provocando grandes explosiones en donde caían.
Ichigo pudo observar pasmado como el ataque era mucho más poderoso que la última vez, ahora no solo podía partir una sola torre en pedazos sino 3 o 4 seguidos y de tamaño triple...lo que le preocupaba también eran los habitantes de Karakura que se podían ver envueltos en la pelea...aunque pensó que Urahara y Yoruichi harían algo al respecto.

Esquivó con agilidez los 4 proyectiles que se dirigieron a él por cuatro direcciones distinctas.

—Voy a descuartizarte— Grimmjow lo miró con una mueca amenazante y desafiadora intentando a irritarlo para olvidarse de la mujer y concentrarse en lo que tenía delante.

Ichigo empezó a temblar, sintió que su cabeza iba a explotar.

—Grimmjow teme(n/a: cabrón) ¿Qué planeéis hacer?— jadeó mientras esquivaba los ataques brutos del espada, ahora estaba como un felino indomado abalanzándose sobre su presa a zarpazos.

La voz de Grimmjow resonó al instante perfilando cada palabra que soltó en un tonó hosco.

—Vamos a exterminaros malditos shinigamis—  despúes lanzó un Rey Cero.

En ése momento la máscara hollow de Ichigo se formó con rapidez sobre su rostro pretendiendo sacarlo del apuro...desviando el ataque hacia arriba.

—¿Qué demonios es ésta fuerza? Antes éste Rey Cero no era tan poderoso— Ichigo comenzó a resoplar entrecortadamente, su frente estaba bañada de un sudor frio al escapar por los pelos del ataque desviandolo con su Tensa Zangetsu.

—Si ésto sigue así...pondrán en peligro la vida de los humanos que hay en Karakura chō—

No tardó en ojear los alrededores y vió a Muramasa, quedó estupefacto, pensaba que había desaparecido... pero por sorpresa estaba vivo y coleando y ahora se había aliado con Aizen, también tenía un reiatsu muy intenso y estaba peleando contra Orihime que parecía aguantar perfectamente sus ataques bruscos de las cuerdas espirituales.  

—¡¿Qué estás haciendo?!¡¡¡¡Mira aquí!!!!— el pelioscuro soltó un cero hacia Orihime y ésta consiguió esquivarlo por poco desviándolo con su escudo a un lado.

—¡¿Doushite?!(n/a: por qué) ¡¿Qué es lo que deseáis de Hana?!¡¿No es demasiado que tenéis a vuestro antojo miles de almas inocentes?!— inquirió muy molesta la ojigris observándolo con tristeza plasmada en su sudoroso rostro.

—A-además¡¿C-ómo has sobrevivido?!Pensábamos que habías dejado de existir…¡¿P-por qué estás ahora del lado de Aizen?!— Orihime expresó indignada al saber que se pasó a ser aliado de Aizen Sousuke, no se lo podía creer.

Muramasa bufó al oír el interrogatorio inútil de la chica.

—Shine~(n/a: muere)— el ojiceleste desapareció con sonido alejándose de ella, luego lanzó un ataque sorpresa arrojando varios Cero, uno detrás de otro.

El ataque impresionante tomó por sorpresa a Orihime que  acabó gravemente herida...no pudo desviar tantos ceros a la vez, eran demasiado poderosos y su escudo no los soportó, ya no podía mover un solo músculo.

—Desde luego que eres una patética existencia, me esperaba más de ti, pensé que habías entrenado y ahora podías usar ése poder extraordinario que tienes con más sensatez— musitó con voz fría mirándola como acabó desfalleciendo totalmente...ni siquiera Shun-O ni Ayame podían curarla.

Muramasa casi remató su oponente, Orihime lo decepcionó, ahora lo único que quedaba era mantenerse al márgen y observar, o mejor intervenir en la pelea de Grimmjow.

°•°•°•°

Mientras tanto...Ulquiorra y Hana se envolvían en el momento en una batalla feroz. Los ataques firmes e intensos de ella dejaban enormes hoyos en donde golpeaban, Ulquiorra los evitaba con mucha destreza mientras usó su velocidad incrementada para golpearla tan rápido que apenas se podía distinguir su presencia del aire. Pero Hana no se daba por vencida seguía peleando... su voz jadeante culminó con una cegadora luz y un inmenso relámpago que partió por la mitad el cielo dejando a la vista una dimensión de donde surgió un poder estremecedor en forma de lluvia relampagueante y viento que pulverizaban todo lo que tocaban comenzando a formar en alrededores una poderosa barrera electromagnética transparente y de forma circular.

Ulquiorra estaba observando impertérrito ésa enorme concentración de energía que bajaba en milisegundos desde ése lugar y  tuvo que hacer uso varias veces de sus brazos para esquivar continuamente los  veloces relámpagos peligrosos y también evitar entrar en contacto con la barrera, notó que si por descuido entraba en contacto con las paredes podía acabar hecho ceniza... pero ése no era su caso.
De repente escuchó un grito de guerra, ella comenzó a acumular una enorme concentración de reiatsu, observó como su cuerpo se tornó totalmente blanco y luminoso envuelto en una energía estremecedora como si fuera un manto cubriéndole el cuerpo como una segunda ropa.
Se preparó para recibir ése ataque, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal, el ataque chocó de una manera muy violenta contra él engulléndolo por completo y provocando salvajes explosiones de energía que golpeaban como tentáculos las paredes de la barrera. El ataque la dejó casi sin fuerzas, intentó herir de gravedad al espada...pero parecía muchísimo más duro de lo que ella pensó y muy hábil, su velocidad era extraordinaria y su cuerpo muy resistente como si estuviera luchando contra un robot hecho del acero más resistente. De inmediato se dió cuenta de que no podía usar por mucho más tiempo su bankai, ésa fuerza tremenda necesitaba todavía más tiempo y entrenamiento para poder dominarla a la perfección e intentaba ejercer el límite de sus fuerzas para hacerlo, se acordó brevemente que la última vez que peleó en ésta forma estuvo inconsciente por todo un mes, pero no se podía permitir dejarse arrollar por éste ser que ni siquiera tenía idea de lo que era hacer un gesto, o por lo menos parpadear al observarla con detalle antes de atacarla de nuevo.

Ella estaba jadeando fuertemente y casi se quedaba sin aliento, su reiatsu era inestable creándole posibles daños internos. Observó cómo intentó atacarlo de nuevo, ésta vez parecía no quedarle demasiada energía para propinar un ataque de gran escala como el anterior que por su pequeño asombro le destrozó el uniforme y tenía varias heridas y quemaduras en los brazos y torso.

Hana se irguió y tomó de nuevo posición de ataque al verlo aproximándose a ella y ésta vez parecía que le faltaba algo de ropa, en su mente se quedó muy sorprendida, pudo golpearle, por sorpresa un punto a su favor...si ésta vez podía concentrar mejor su reiatsu podía tener alguna oportunidad por encima de 50%  para derrotarlo.

—Yamero...(n/a: déjalo/para)— su voz profunda y glacial se escuchó de inmediato.

Hana decidió concertrarse y  siguió acumulando una cantidad considerable de reiatsu para su último ataque, se preguntó de dónde pudo volver a sacar tanta energía si antes estaba casi agotada, sin embargo, después de unos segundos escuchó la voz de Arashiro, entonces se dió cuenta que su zampakutō la alentaba a buscar más energía en su interior y en alrededores, en la atmósfera, de hecho, Arashiro podía cambiar el clima facilmente y crear nubes de tormenta, de allí succionaba la energia que necesitaba o practicamente desde cualquier punto de energia eléctrica que se encontraba en un radio de varios kilómetros de distancia. Hana torció sus labios en una mueca irritada.

—¡¿Nanda to?!(n/a: que has dicho?)— contestó varios segundos después de terminar de acumular el reiatsu necesario para su próximo ataque.

—¡¿Estas subestimándome espada?!— los ojos de la pelinegra desprendían una mirada cortante  y aunque sabía que no le quedaba mucho antes de desplomarse al suelo... no dejó de plantar cara al pelinegro de ojos mortecinos.

Ulquiorra chasqueó su lengua ignorando sus palabras y la miró sombrío.

—No te quedarán fuerzas después de éste ataque— dijo en tono penetrante acercándose a ella.

—¡¿Piensas que con éso me derrotarás?! ¡Qué estupidez!—

Hana ensanchó sus orbes al percibir una entonación provocadora en sus palabras y ése porte impávido sin la mínima alteración, le daba asco solo de verlo, la ponía de los nervios.

«¡¿Cómo demonios puede existir un ser así?!» se preguntó aturdida y a la vez furiosa.

—No te acerques…— sus ojos verdosos fijaron con recelo al ojiverde que parecía ignorarla olímpicamente, ésa ignorancia que mostraba y la seguridad en sí mismo la abrumaban.

Hana no tardó retomar su pose tornándose más rígida al notar el acercamiento repentino del espada que la atacó de nuevo, ésta vez batiendo sus gigantes alas que la volaron por los aires a una velocidad tremenda. Después de traspasar varios bloques de manera brutal musitó algo entre dientes;

—¡Kirin no Kami...anata no chikara o kashite!(n/a: Dios Kirin préstame tu poder)— las palabras salieron por sus labios de una manera apenas inteligible mientras un inmenso relámpago bajó desde el enorme agujero que había en cielo y la golpeó directamente inyectándose en su cuerpo, después...en milisegundos éste salió disparado por las palmas de sus manos con una velocidad increíble descargando de lleno sobre Ulquiorra, provocando por varios kilómetros gigantescas explosiones unas detrás de otras. Lo siguiente de que descargará varias veces el mismo ataque esperó agotada que las gigantescas explosiones se calmaran.

—¡L-le he dado!— dibujó una media sonrisa esperanzada jadeando fuertemente.

—Ha estado cerca— balbució agotada tocando su corazón que palpitaba salvajemente, al final sus rodillas temblaron y cayó al suelo...por poco y pudo llegar a la segunda etapa del bankai...si solo hubiera tenido más energía...el ataque fué demasiado débil, pero igualmente descargó con bastante potencia en el objetivo.

De repente Ulquiorra apareció de entre los escombros usando el sonido, aprovechando de que estaba distraída le propino una fuerte patada proyectándola a varios metros de distancia. Éste limpió levemente su uniforme o lo que quedaba de él, notó que estaba casi todo quemado y sucio...también observó que tenía varias heridas.

Mientras que volaba por el aire por la fuerza extraordinaria de la patada...Hana pensó que hizo todo lo que pudo para derrotarlo, no sabía que pasaría después de ésto, él era increíblemente fuerte, demasiado para poder derrotarlo con la fuerza que tenía ahora. Sintió como su conciencia y vista se desvanecían al chocar violentamente y repetidas veces en los bloques que estaban en la cercanía, su cuerpo dolía diez veces peor que después de su entrenamiento y notó como de su cabeza algo salpicaba al traspasar los bloques de cemento, era sangre.

«Necesito permanecer despierta, no debo dejar que ésto quede así…»

—P-padre...que hubieras hecho tú en ésta situación?!— musitó en un hilo de voz antes de estrellarse bruscamente contra el último bloque que frenó su trayectoria avisando al instante la rotura de sus costillas y cadera derecha, despúes se deslizó pesadamente en el suelo.

Un grito agudo se escapó por sus labios resecos al notar el punzante dolor en todo el cuerpo, cuando vió que el espada de ojos verdosos se acercaba lentamente a ella, como sea debía levantarse de allí y luchar de nuevo...pero su cuerpo ya no le respondía, su vista se tornaba muy borrosa y pudo palpar cerca un gran charco de sangre, su sangre, soltó otro quejido mientras intentaba resistir a un inmenso dolor que invadió su cráneo, tórax y cadera,  al poco observó las puntas de los pies del espada que la miraba desde su posición sin un ápice de algún sentimiento, lo que veía y sentía era un inmenso e infinito vacío que se abría delante de ella al mirarlo a los ojos.

—¡¿Cederás?!— preguntó impasible.

La ojiverde levantó con mucho esfuerzo su nuca e intentó mirarlo a los ojos.

—I-iya(n/a: no)— replicó en tono entrecortado mientras hizo un último esfuerzo y se puso de pie agarrando con cuidado su costado lastimado y haciendo peso en la pierna no lastimada.

—¡¿Nanda to?!(n/a: que dices?) ¡¿Quieres pelear conmigo en tu estado?!—

Hana lo fijó con una mueca endurecida mientras se tambaleaba intentando no perder la fuerza en sus pies.

—A-atashi wa(n/a: yo…)—

Ulquiorra comenzaba a molestarse.

—¡Kotaero!(n/a: contesta)— pudo comparar la terquedad de ésta humana con la de Kurosaki Ichigo cosa que lo irritó sobremanera.

La chica lo fulminó con su aguda mirada.

—No moriré a tus manos¡¡¡Maldito!!!— gritó enfurecida esnsanchando sus ojos en una mirdada colérica.

Ulquiorra amplió sus ojos verdosos al máximo ¡¿Cómo se atrevía una basura humana hablarle de ésta forma?! Usó sonido para atrapar el cuello de ella oprimiéndolo con fuerza entre sus dedos huesudos.

—¡¿Crees que tus gritos patéticos podrán detenerme, tienes esperanza de que todavía puedes derrotarme?! Inténtalo otra vez y no vivirás para contarlo, ríndete…no puedes vencerme—

Hana notó que sus pulmones clamaban por falta de aire y su rostro agonizante se tornó de un color morado, intentó quitarse del cuello a arrañazos el agarre de hierro que le estaba aplastando la traquea, pero fue inútil.
Ulquiorra decidió en un final soltarla y la fulminó con una mirada intensa. Hana tosió con violencia expulsando sangre y sintió de nuevo como el aire penetraba en sus pulmones, después se quedó inmóvil observando con ira contenida al ser más cruel que había conocido en su vida. 


Notas Finais


Espero y hayáis disfrutado este capítulo...☺️


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