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História Dulces sueños ( Jimin x BTS) - Capítulo 19


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Capítulo 19 - Manzanas




Maratón (3/3) 
















Inicio del Flashback


Pov Kim Taehyung






-- ésto es realmente inaceptable, has ensayado está parte ¿ como es posible que la hayas olvidado? --


-- perdón, madre--


-- vuelve a comenzar-- la escucho detrás de mí, mientras acomodo el violonchelo entre mis piernas con firmeza, pongo en contacto el arco con las cuerdas. Mientras la música inunda el lugar. 

Las notas musicales danzando suavemente entre aquellas paredes, en tanto el Preludio para violonchelo número uno, Bach, se escucha nostálgico y un tanto tenebroso. Endulza mis oídos de la forma más placentera, buscando cada fibra de mí cuerpo que quiera fusionarse con mi deseoso corazón un tanto atribulado, es tanto el placer de ésta pieza que siento como mis dedos se fusionan con este instrumento, mi pieza favorita que arranca el dolor de mi alma y mi cuerpo. 


Siento el golpe fuerte en mi espalda, mientras el impacto me hace bajar el arco, deteniendo la música. 


-- la espalda debe estar recta, Kim Taehyung-- menciona mi madre, en tanto se deja ver con el semblante imperturbable frente a mí. Su extensa regla de madera que ha marcado tantos golpes en mi cuerpo, y ese gastado libro de poesía en la otra mano. 


Y me sorprende, como una criatura tan déspota puede siquiera comoprender un fragmento de poemas de amor, o cariño. 


-- ¿ me has escuchado, adefesio? -- dice descargando fuerte golpes con la pesada regla de madera en mis manos


-- sí madre--


-- sí madre, sí madre-- repite molesta-- no quiero tus respuestas condescendiente Kim Taehyung, quiero las acciones realizadas a la perfección. Hasta ahora sólo he oído la interpretación de un asno tocando el violonchelo, mediocre. Sin ningún sentido de la gracia o el poderío de una persona que conoce lo básico de la música. Realmente eres una vergüenza-- chasquea la lengua, mientras camina un par de pasos por la sala-- ahora comprendo el porque tu padre nos abandonó maldito  ¿ que persona estaría orgullosa de alguien mediocre?, eres un pobre remedo de músico --


Continúa hablando, mientras mis dedos juega con el arco en mi mano. Se supondría que por las duras palabras saliendo de sí boca debería sentirme miserables, llorar desconsoladamente por las feas palabras de mi progenitora. Pero con mis diesiseis años, se me hacen realmente normales, he crecido con éste tipo de palabras definiendo lo que soy, o lo que lograré ser según su visión. El tipo miserable bajo su amparo. 


-- espero y hayas entendido lo que quiero lograr en tí-- dice llamando mi atención-- un hombre de bien, un aporte en éste mundo y no un maldito lastre como lo es la juventud en éste instantes. He hablado con tu tutor en el Conservatorio, dice que eres el mejor del lugar. Pero debes ser el mejor de Corea, Kim Taehyung ¿ entiendes eso? --


-- por supuesto madre--


-- me alegra-- dice sin reflejo alguno en su rostro-- ahora quiero que vayas al cuarto de música, tendrás cuatro horas de ensayo. Iré a buscar un par de libros, y comprar unos víveres. No quiero verte fuera de casa, y cuando vuelva quiero escuchar, el prelude perfectamente --


-- como digas, madre-- digo. 


Mientras la veo tomar su pequeño bolso de mano y las llave de su viejo Bentley, mientras deja la grotesca regla de castigo sobre el buro y su libros favorito de Neruda.

Saliendo de nuestro hogar. 


Suspiro tomando el violonchelo cargandolo hasta la sala de música. Mis manos duelen debido a los golpes, al igual que mi espalda.

Empujando con mi pie la puerta del lugar, logró abrirla, en la esquina del cuarto esta el piano que era de mi padre y que me recuerda los bellos momentos en los cual el tocaba para mí. 

Dejo el violonchelo descansando sobre el enorme diván junto con el arco. 

Miro mis manos y lo rojizas que estas están producto de los fuertes golpes, se me hace ya costumbre ver lastimadas mis manos, así como también la decepción de la mirada de mí madre; así que absorto aún en mis pensamientos me acerco hasta la ventana abriendola para que al menos la calma del viento de primavera me acompañara en ése lugar. 

Me siento en el pequeño taburete, mientras recuesto mí cuerpo en el marco de la ventana, cerrando mis ojos tratando de ver más allá de mí realidad, buscando algún lugar idílico donde ya no existe el dolor. 

No se cuanto he estado en calma, no se sí pasaron segundos, años, o décadas durmiendo en éste lugar. 

Pero depronto el golpeteo en nuestra cerca me hace abrir los ojos con pesadez. 


-- ¿ Señor? -- escucho una suave voz. 

Saco mí cabeza un poco más viendo una pequeña cabellera azulada entre los barrotes de la cerca


-- ¿ sí? --


-- Señor ¿ puede venir? --


-- dame un segundo-- suspiro abriendo un poco más la ventana, salgo por aquel lugar de un solo salto acercándome a la cerca, abro la puerta. 


-- buenas tardes Señor-- veo a un pequeño niño que hace una reverencia, mientras en una de sus manos trae un pequeño bolsito-- ¿ podría venderme unas manzanas? -- 


-- ¿eh? -- digo mirando sus ojitos


-- tiene manzanas-- señala el árbol que tenemos en el patio, y a mi eomma le gustan las manzanitas rojitas-- lleva una de sus manos hasta uno de sus bolsillos sacando un par de monedas-- mire, ¿ cuantas manzanitas me puede vender por éste dinero? --


-- ¿ que edad tienes? ¿Porque andas solo? ¿Como te llamas? --


-- oh, perdón-- dice haciendo nuevamente una reverencia-- mi nombre es Park Jimin-- señala la casa de enfrente. Donde recién he visto el camión de mudanza-- llegamos en la mañana, Señor. Mire, allí esta mi eomma--


Veo como una bonita y delgada mujer me saluda moviendo su mano, cargando unas cajas con posterioridad ingresando a la casa. 


-- ¿ puede venderme manzanitas? -- me extiende sus monedas


-- no, déjalo-- le sujeto su manito-- puedes tomar las que quieras-- digo, pues nadie como los frutos de ése árbol


-- sus manos-- dice mientras toma las mías mirando la horrendas heridas que han dejado los golpes-- Señor, sus manos--


-- tranquilo, n...-- depronto siento como el cálido toque de sus labios sobre mi piel magullada. Varios besos son repartidos por el dorso de mis manos. 


-- ¿ se siente mejor, Señor? -- me mira con una bella sonrisa-- mi eomma hace eso cuando mis heridas aquí-- señala su rodilla -- duelen mucho. ¿ ahora no duelen las heridas? --


-- no, ya no -- digo tomando su mano-- puedes sacar las manzanas que desees, en agradecimiento por hacerme sentir mejor--


-- gracias, Señor --


-- Taehyung-- digo caminando con el que da pequeños brincos a mi lado


-- Gracias, Señor Taehyung-- se detiene frente al enorme árbol en el jardín-- wow, se ven deliciosas--


-- ¿ quieres tomarlas tu? -- hablo, mientras lo tomo entre mis brazos alzandolo para que saque las frutas que desea. 


Escucho que habla, en realidad no pongo atención a sus palabras porque solamente estoy concentrado en mi cabeza descansando en su pecho, en escuchar los latidos suaves de su corazón, y el aroma dulce e infantil que emana de él. 


-- Kim Taehyung-- escucho depronto mientras por primera vez siento miedo, miro a la mujer que llamo madre, que me mira seriamente


-- m-madre--


-- baja a ése niño inmediatamente-- habla con el semblante imperturbable, mientras yo obedezco en el acto dejando a Jimin en el suelo


-- Buenas tardes-- sonríe Jimin acercándose a mi madre-- mi nombre e...--


-- sal inmediatamente de mi propiedad-- dice mi madre quitando la bolsa de las manitos de Jimin con violencia-- ahora--


Veo como Jimin me miraba con sus ojitos acuosos, hechando a correr fuera de nuestra propiedad, veo a lo lejos como llega a los brazos de su madre que trata de consolarlo. La madre de Jimin solamente me mira, sonriendo tranquilizadora. 


-- te dije que debías practicar-- llama mi atención mi madre-- y te encuentro como un maldito degenerado con un niño. Entra a la casa, no vuelvas a regalar lo que me pertenece-- dice mostrando la bolsa en sus manos. 


Mientras entro en silencio, con la imágenes de las lágrimas de Jimin en mi rostro. 





























-- ésta-- digo al fin después de haber mirado las otras ventanas. 

Tratando de ser cuidadoso forcejeo con el sello en el marco de la ventana, logrando abrirla después de varios intentos. 

Ingreso mi pie derecho y parte de mi cuerpo, para ingresar completamente. Varias cajas aún están selladas y algunas abiertas muestran muchos juguetes. Es una habitación enorme, sonrió mirando el lugar, pero quien llama mi atención es el pequeño que duerme en la cama con un lindo cobertor de ositos cubriendo su cuerpo. 


Con sigilo me acerco hasta el sentándome al borde de la cama, muevo su hombro con delicadeza. 


-- J-Jimin -- veo como se mueve perezoso-- Jimin --


-- ¿ eomma? -- dice restregando sus ojitos


-- no, soy yo ¿ me recuerdas Taehyung? --


-- ¿ Señor Taehyung? -- dice adormilado


-- mira-- digo mostrando su bolso con muchas manzanas-- traje tus manzanas, para que comas muchas --


-- ¿ no se enoja su eomma? -- estira sus bracitos con sus párpados pesados-- su color es feo, miedo--


-- tranquilo, no dirá nada. Solo come tus manzanas--


-- ¿ p-puedo comerlas mañana?, tengo sueño-- 


-- oh, sí claro. Perdón,  yo...puedo, ¿puedo dormir aquí?, puedo dormir en el piso--


-- esta bien-- dice moviéndose, mientras levanta su cobertor-- mi camita es grande--


Solo sonrió acostandome al borde de la cama, mientras el adormilado se acurruca a mi lado


-- su eomma tiene un color feo-- dice apoyando su cabeza en sus manitos, cerrando sus ojos-- el de usted es...lindo, rojito como las manzanas, y -- bosteza-- me gustan las manzanas-- 


Escucho sus pequeños ronquidos, suaves. Acaricio su cabello con delicadeza, abrazandolo levemente mientras siento aquel calor, aquella sensación a hogar que jamás encontré en el mío, la necesidad de estar entre sus pequeños brazos y sentir sus besos en mis magulladas manos. Quisiera pasar una vida en éste lugar. 


Pero la vida no es siempre lo que deseamos. Escucho la puerta abrirse lentamente, mientras los pasos se aproximan a la cama y una mano se posa en mi hombro. 


-- debes salir-- escucho mirando a la bonita madre de Jimin. 


Así que dejando un beso en el cabello de Jimin, me levanto con cuidado. Viendo el reflejo de colores de muchas luces en la pared. 


-- le traje sus manzanas-- digo apuntando la bolsa en el suelo


-- esta bien-- me sonríe tomando mi mano-- yo te acompañare ¿ esta bien? --


-- claro-- digo dejandome guiar. 

Salimos de la habitación, puedo ver a un alto hombre que está en el umbral de la cocina. Y he de suponer es el padre de Jimin, porque tiene una sonrisa similar. 

La mano de la madre de Jimin es suave, pero no tan cálida como la de Jimin. Mi Jimin. 


Salimos de la casa, mientras un par de hombres se acercan a mi, poniendo esposas en mis muñecas. Las luces se ven hermosas en la noche, sonrió mientras avanzó con uno de ellos escucho palabras que no puedo entender. 


"Es horrible", " Dios, jamás he visto algo así, tengo dos agentes vomitando " " Es un monstruo, tienen suerte de estar con vida" " El cuerpo de la pobre mujer está cociendose en el horno, no hemos encontrado su cabeza "


--está en la parte trasera-- digo llamando la atención de los policías-- la cabeza de mi madre está colgando de su árbol de manzana-- sonrió-- a ella le gustan sus manzanas, así que deje una en su boca por si quiere comer una--


-- metelo en la maldita patrulla-- dice el hombre, mientras me ingresan al automóvil


Veo como mi ropa está bañada en sangre, mientras el sabor de las entrañas de mi madre danzan en mi boca, gracias al guiso que preparé

Dándome cuenta que a pesar de todo mi madre era suave


-- o al menos su carne-- rio apoyando mi frente en el cristal. Viendo por última vez la casa de mi amado Jimin



Fin del Flashback
























Mis manos tienen las cicatrices de sus golpes, marcas que jamás saldrán. Marcas que me demuestran quien soy. 

Supiro mirando el techo de mi habitación en aquel pabellón siquiatrico, recordando la primera vez que llegué aquí por dar muerte a mi madre, la amante de la perfección y los poemas de Neruda. 

Poco después volví a la sociedad, pero la maldita sociedad es inmunda tanto como esa maldita  mujer a la que di muerte y era un calvario escuchar. 


Sonrió, pues a pesar de lo nefasta de la existencia de aquella mujer, pude volver. Y el destino benigno trajo a Jimin a mi lado. Con la pureza única de un Ángel Redentor. 


Vuelvo a mirar mis manos. ¿ son ellas dignas de tocarte Ángel mío?. 


Supiro cerrando mis ojos, sintiendo los latidos del corazón de Jimin en mis recuerdos. 


Fin del Pov. 





















Nos leemos, algún día. 





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