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História Mist - Capítulo 1


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Notas do Autor


Dedico este oneshot a mi abuelito (aunque sé que no lo va a leer) pues después de más de veinte años viva, hoy lo conocí por primera vez. Y había llegado a pensar que no podría hacerlo. Este oneshot va para aquellos quienes son capaces de cultivar el amor a través de la distancia, con promesas y fe. No importa si es amor familiar, romántico o amistoso. Aquel sentimiento que florece y se mantiene a pesar de la distancia es real, y muy valioso. Cuídenlo.

Capítulo 1 - Capítulo único


Fanfic / Fanfiction Mist - Capítulo 1 - Capítulo único

Recuerdo cuando nos conocimos como si hubiera sido ayer, ella estaba intentando salvar a sus amigos de mi.

Sin duda, ella no era lo que me esperaba al buscar al décimo Vongola, era rara, o tal vez una tonta. A pesar de que debió odiarme por atacar a sus amigos, igual se lanzó a salvarme, purificó con sus llamas del cielo toda aquella obscuridad que me consumía.

Si bien mi odio no desapareció, ya no me consumía ni cegaba, me sentí yo otra vez. Por una vez logré sentir cosas que creía olvidadas. Entre ellas la empatía, esa que me llevó a salvar a Nagi, mi pequeña aprendiz que después se volvió mi confidente, mi hermana, mi primera familia.

En parte fue por esto que acepté ser el guardián de la niebla de la Vongola, para asegurar un futuro para Nagi, y pagar mi deuda con Tsunayoshi, pues si no me hubiese derrotado no habría conocido a mi "hermana". Mi plan resultó, saldé mi deuda y Nagi empezó a sonreír y dejar de lado su timidez.

Pero no podía bajar la guardia, ella estaba en Vongola por mi, era yo a quién querían como guardián de la niebla y eso me ponía en una encrucijada.

La verdad no tenía posibilidades de escapar otra vez de Vindicare, además de que si lo hacía lo más probable era que desecharan a Nagi o la usaran de rehén para manipularme, así de podrida es la mafia.

Por eso siempre intenté mantener las distancias con ella. Pero por otro lado, Chikuza y Ken dependían de mi, ¿quién cuidaría de ellos si yo no estaba? A pesar de todo, me preocupaba por ellos, y a Nagi también le afectaba la situación, lo suficiente como para que la Vongola se percatara de su pesar y la confrontara.

Logró que se sincerara con ella, y después hizo lo que toda mafiosa haría, prometer lo que nunca cumpliría. Le dijo que los apoyaría, que nos estaba agradecidos y no nos abandonaría, ni a ellos ni a mi.

Mentiras.

Eso fue lo que pensé. Hasta que un día desperté con los recuerdos de uno de los muchos futuros posible. Tsunayoshi había mantenido su promesa, más de lo que nunca imaginé. Acogió a mis subordinados bajo el ala de Vongola para protegerlos, pero nunca los hizo parte de la mafia. Nunca los uso. Mantuvo a Nagi a su lado, no solo como su guardiana, sino como amiga intima. Y nunca me despreció a pesar de todo lo que hice.

En ese momento agradecí estar en un tanque, pues nadie pudo ver las lágrimas que derramé por la frustración.

¿Si la hubiera conocido antes, no habría perdido mi humanidad?

Si me hubiera tomado el tiempo de conocerla en ves de atacarla por ser Vongola, ¿habría podido permanecer a su lado?

¿Podría haberla protegido de verdad?

El hubiera no existe y eso me desgarraba. En mi estado no podía siquiera verla por mi mismo, siempre que lo hacía era a través de los ojos de Nagi.

Aunque me parara a su lado.

Aunque hablara con ella.

Aunque nuestras miradas se cruzaran.

No era yo realmente. Nunca podría estar a su lado. Si escapaba volvería a condenar a mis subordinados a vivir en la sombra, les quitaría la libertad que al fin habían conseguido.

Y ya no estaba tan ciego como para volver a arrastrarlos al abismo.

Me conformé con el poco tiempo que pude pasar a su lado durante la batalla para liberar a los arcoballenos, aunque separarnos después hubiese sido desgarrador, el calor que sentí fue más de lo que pude pedir.

Me resigné a vivir así, encadenado en un tanque, observando desde lejos la felicidad de aquellos que me importan, e involucrandome lo menos posible.

Pero ni eso me dejaste hacer.

Aunque me alejaba de ti, siempre te encontraba, perdida en la bruma de los sueños, llamandome con lágrimas en los ojos. No estabas dispuesta a dejarme ir.

Y un día años despues, estaba inconsciente cuando sentí como las cadenas se movían haciéndome reaccionar. Sentí como el líquido en el que estaba sumergido se arremolinaba succionándome, cuando me di cuenta estaba en el piso, rodeado de ese asqueroso líquido.

Mis sentidos entumecidos no me dejaban escuchar bien, lo único que pude distinguir a unos metros frente a mi, fueron unos botines de cuero negro y tacón grueso.

Recordé que una vez te dije que ese tipo de zapatos te favorecían.

Estaba demasiado débil para levantar la mirada y a estas alturas poco me importaba lo que me hicieran, pero tú siempre me sorprendías.

Corriste hacia mi y te arrodillaste, colocando mi cabeza en tus piernas y conectando nuestras miradas.
No pude escuchar lo que dijiste, pero tu sonrisa quebrada y tus lágrimas me partieron el corazón, al mismo tiempo que tu cálido abrazo lo sanaba.

Me salvaste.

Te volviste la décima Vongola y moviste cielo y tierra para liberarme.

Aunque otros se opusieran, aunque todos me odiaran.

Tú no te rendiste.

Aún ahora, me encuentro en tus aposentos de la mansión principal de Vongola, esperando que vuelvas con un poco de comida

Esto es tan irreal

Fue lo último que pensó Mukuro, saliendo de sus recuerdos al ver a Tsuna entrar sonriente y con una bandeja llena de comida.

—Perdona la espera Mukuro —dijo colocando la bandeja en la cómoda y volteando a verlo — ¿puedes sentarte? Si quieres te ayudo —le ofreció.

—No hace falta —declinó el peliazul, incorporándose con esfuerzo —si no hago esto no me recuperaré nunca.

—Supongo que es verdad, aunque con el tratamiento de las llamas de sol te estas recuperando a pasos agigantados —comentó sonriente la mafiosa.

Y tenía razón, desde que Mukuru llegó a estado recibiendo tratamiento de los portadores de la llama del sol de más confianza y los tratamiento médicos de Shamall.

Mukuro había esperado un trato frío por parte de la mafia, pero al llegar a la mansión todos los que vivían en ella lo recibieron emocionados.

Nagi y sus subordinados habían llorado aferrándose a el, estando en una silla de ruedas por la nula fuerza de sus músculos.

Sus compañeros guardianes reaccionaron de diferentes formas.

Hayato lo reprendió y le dijo que no preocupara más a la décima.

Takeshi lo recibió con una sonrisa, aún más cálida de lo normal.

Ryohei de inmediato se ofreció a ayudarle "al extremo" en la rehabilitación con sus llamas del sol.

Kyoya le ordenó que recuperara fuerzas para luchar de forma justa y morderlo hasta la muerte.

La ahora adolescente y jefa de la familia Bovino lloró como no lo hacía desde niña, y le prometió que lo ayudaría en todo lo que pudiera.

El ex-arcoballeno del sol se alegró de que la familia de su casi hija estuviera al fin completa.

Los Varia lo amenazaron entre gritos para que no se dejara atrapar de nuevo, pues cuando Tsuna se sumergió en su labor de liberarlo, ellos fueron los que se quedaron al frente de la familia. Dejándole todo el papeleo a Xanxus.

Si bien Fran no lloró, sonrió sin malicia ni sarcasmo, feliz de ver a su maestro libre.

Y todos lo recibieron con un cálido.

"Bienvenido a casa"

A pesar de ser una mafia.

A pesar de que nunca había pisado esa mansión con su propio cuerpo.

Se sintió en casa.

Muchos más vinieron a verlo al poco tiempo.

Byakuran armó un berrinche horrendo, pues Uní no le permitió estar en su recibimiento porque tenía trabajo pendiente, pero ambos se alegraron de verlo.

Las familias Cavallone y Simón también fueron a saludarlo y recordar viejos tiempos. Dino incluso lo invitó a sus apuestas en carreras de caballos, llevándose un golpe por parte de Tsuna y Enma.

Y ni se hable de los desastres que armaron los ex-arcoballenos, ahora con la apariencia de adolescentes.

Muchos fuera de la familia aún repudian a Mukuro, pero no le importaba.

Ya no era un niño y aunque no lo admitiría en voz alta, tener a sus amigos y compañeros le daba fuerzas.

Se sentía a salvo.

Se sentía en familia, su familia.

Y todo gracias a la mujer sentada frente a el.

Hizo a un lado la bandeja con los ya vacíos platos y la observó.

Tsuna había cambiado mucho con los años. Su cabello castaño caía largo, por debajo de sus caderas y aunque seguía siendo rebelde, había aprendido a domarlo, manteniendo un flequillo algo desaliñado pero elegante.

Su cuerpo se había desarrollado y sus facciones habían madurado.

Incluso su mirada achocolatada se veía mucho más firme, pero sin perder esa calidez embriagante.

—  ¿Mukuro? —lo llamó, ladeando su cabeza de forma tierna al verlo absorto en sus pensamientos.

Era hermosa.

Y era suya.

Tiró de su brazo y la estrechó en su pecho, aspirando el aroma a miel que desprendía su cabello.

—Al fin... Al fin puedo sostenerte con mis propios brazos, sin límite de tiempo esta vez —murmuró provocando que el corazón de Tsuna se acelerara.

—Si... Es por eso que no tienes permitido soltarme —le dijo aferrándose a su espalda —sin importar lo que digan. Sin importar lo que pase. No te vallas más de mi lado Mukuro... —le pidió entre lágrimas.

El sonrió y tomó el rostro de la castaña entre sus manos, limpiando con sus pulgares sus lágrimas y mirándola a los ojos con una sonrisa sincera y llena de afecto.

—No lo haré. Traté de hacerlo cuando estaba en Vindicare y al final no pude resistir realmente la idea de no estar a tu lado —acarició su rostro con devoción —ahora que soy libre. Dedicaré mi todo a ti.

—No te dediques a mi. Dedícate a nosotros. A nuestro futuro. Juntos —dijo enredando sus brazos tras el cuello del heterocromático y acercando sus rostros.

—Kufufu, juntos Tsunayoshi. Siempre —prometió para después juntar sus labios con anhelo y devoción.

Nueve años.

Ese era el tiempo que Mukuro estuvo en Vindicare.

Nueve años en los que no pudo evitar caer por el cielo de Vongola y viceversa.

Nueve años que se extrañaron.

Nueve años que se amaron en la distancia y la cercanía.

Y ahora por fin.

Empezarán a trazar su camino juntos, en los brazos y corazón del otro.

Fin.


Notas Finais


YO: ¡MUAJAJAJAJA! ¡Heme aquí con un one-shot de KHR! ¿Llegara el día que me centre en una sola historia v('-ι_-`)v? ¡No lo creo٩(。>ω<。)و!

XXX: ('・ω・)っ⌐╦╦═─.

YO: ┬┴┬┴┤(・_├┬┴┬┴ Reborn, por favor baja el arma.

REBORN: Si no quieres que te dispare entonces no digas estupideces Dame-autora ('。•ω•。)っ⌐╦╦═─.

YO: ⊙▃⊙... ¿¡Acabas de adoptarme ฅ (*°ω°*ฅ)*!?

REBORN: ('。•_•。)▄︻̷̿┻̿═━一ŧ‹ŧ‹ŧ‹ŧ‹

YO: ¡AUXILIOOO。゚(゚^ิД^ิ゚)゚。 !

Cuatro horas después.

YO: ...¡Estoy viva(_^_)!

REBORN: Y colgada de cabeza('・ω・)っ由.

YO: Seee(_^_)~

REBORN: Hay que ver, siempre termino cuidando de dames.

YO: Seré dame pero taaan dame ('.-.').

REBORN: Te bajaré porque admites que eres dame y sabes escribir ( ・ ω ・)b

YO: ¡SOY LIBRE o(≧∇≦o)!

REBORN: Felicidades. Ahora tengo una pregunta.

YO: Lanza la pregunta( ・ัω・ั)*

REBORN: (╯° ω °)╯︵ ┻━┻

YO: ¡LA PREGUNTA NO LA MESA REBORN ︵┻━┻ヽ('Д')ノ!

REBORN: Perdón, es la costumbre(•ω•). Y mi pregunta es: ¿Por qué un 6927 cuando tu biblioteca esta llena de 1827?

YO: ¡¡NEGAHYST┻━┻ ︵ヽ('Д')ノ︵ ┻━┻!! ¡¡ELLA ME CONVIRTIÓ CON SU DOUJINSHI AQUARIUM DREAM(ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻!! ¡¡POR SU CULPA MI OTP CAMBIOOO。゚(゚'Д`゚)゚。!!

REBORN: Osea que elegiste 6927 sobre 1827. ¿Pero no puedes elegir entre el Katsudeku o el Tododeku(๑•́ω•̀๑)?

YO: ( ゚ヮ゚)... っ⌐╦╦═─( ' ▽ ' )ノ

BANG

REBORN: ...Creo que la traume(๑'• ₃ •̀๑).

CIAO CIAO(^^)/

1700 palabras sin la nota ni la dedicatoria. Está aceptable.


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