História MM - Martílio - Capítulo 20


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Categorias Império
Personagens Amanda Mendonça, Cristina dos Anjos Bastos Medeiros Ferreira, Danielle Medeiros de Mendonça e Albuquerque, Dr. Merival Porto, Eduarda (Du) Botticelli Medeiros de Mendonça e Albuquerque, João Lucas Medeiros de Mendonça e Albuquerque, José Alfredo "Comendador" Medeiros, José Pedro Medeiros de Mendonça e Albuquerque, Josué, Maria Clara Medeiros de Mendonça e Albuquerque, Maria Marta Medeiros de Mendonça e Albuquerque, Maurílio Ferreira
Tags Carmodallavecchia, Império, Liliacabral, Mariamarta, Martilio, Maurílio, Novela, Romance
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Palavras 2.670
Terminada Não
NÃO RECOMENDADO PARA MENORES DE 18 ANOS
Gêneros: Ficção, Romance e Novela
Avisos: Sexo
Aviso legal
Alguns dos personagens encontrados nesta história e/ou universo não me pertencem, mas são de propriedade intelectual de seus respectivos autores. Os eventuais personagens originais desta história são de minha propriedade intelectual. História sem fins lucrativos criada de fã e para fã sem comprometer a obra original.

Capítulo 20 - Cinquenta Sombras de Martílio


Fanfic / Fanfiction MM - Martílio - Capítulo 20 - Cinquenta Sombras de Martílio

-MAURÍCIO: Marta !? - dice sorprendido. Una enorme sonrisa aparece en su cara y no podía quitarle los ojos de encima. A pesar de la apariencia diferente Marta estaba realmente linda, más hermosa que la había visto antes.

-MAURÍCIO: ¡Qué sorpresa buena! - dice Maurício cuando consigue recuperar la voz (y el aliento) después de ver a Marta deslumbrante en su puerta.

-Te iba a llamar (hablan al mismo tiempo) - sonríen. En un gesto de caballerismo Maurício hace señal para que Marta hable primero. Aún parados en la puerta se miraban medio incomodos hasta que Marta rompe el silencio:

-MARTA: ¿No me vas a invita a entrar?

-MAURÍCIO: Claro, entra ... Él retrocede dandole espacio.

Marta entra mirando alrededor de la habitación de hotel donde estuvo tantas veces, a pesar de todo, aquel ambiente le traía buenos recuerdos, pone su bolsa sobre el sofá y voltea hacia Maurício, estaban muy cerca el uno del otro.

-MAURÍCIO: Te ves diferente...

-MARTA: ¿No te gustó?

-MAURÍLIO: Muy por el contrario, me encantó! ¡Eres aún más hermosa!

Marta sonríe.

-MAURÍCIO: ¿Estabas debiendo, Marta? Te noto un poco ... Como puedo decirlo... - Marta lo interrumpe.

-MARTA: ¡Cuidado con lo que vas a decir! Las emperatrices no se emborrachan, quedan un poco alegres - los dos se ríen.

-MAURÍCIO: El regreso José Alfredo a casa no fue como lo esperabas. ¿No es asi? - el ambiente relajado cesa con la pregunta.

-MARTA: Shiiiiu ... - ella lo calló poniendo la mano sobre sus labios – Haz lo que quieras conmigo Mauricio, sólo hazme olvidar ... ¡Sólo tú puedes hacerlo!

Ella le pedía, le imploraba. Todo lo que necesitaba en aquel momento era estar en sus brazos.

Maurício no pensó dos veces, envolvió la cintura de Marta trayéndola contra su cuerpo sellando sus labios con los suyos. Él la besa intensamente y ella corresponde al beso con la misma intensidad. Se entregando ella abre la boca despacio dando espacio para que su lengua invadiera su boca.

El beso es cada vez más caliente, las manos recorren el cuerpo el uno del otro en caricias que se vuelven cada vez más atrevidas. Marta suelta un pequeño gemido al sentir sus manos presionando su cintura.

Sin dejar de besarse, Marta comienza a desabotonar la camisa de Maurício hasta sacarla por completo, deslizando luego las manos sobre el pecho y sus brazos.

Mauricio recorre las manos por la espalda de la Emperatriz llegando a la barra de su blusa, él sube la pieza por el cuerpo de Marta interrumpiendo el beso rápidamente para poder quitarla volviendo a besarla enseguida.

Él la alza y Marta enlaza las piernas alrededor de su cuerpo, sin dejar de besarse, van hacia la cama dejando parte de su ropa por el camino ...

A los besos Mauricio recuesta a Marta sobre la cama, finalizando el beso la mira con deseo, respiración jadeante, ojos verdes grisáceos perdidos en el verde turmalina de los ojos de ella.

Mauricio acaricia suavemente el rostro de Marta que sonríe en respuesta al gesto llevando las manos a su nuca tirándolo para otro beso.

Él besa el cuello de la Emperatriz y baja besando cada parte de su cuerpo: el valle entre los senos todavía cubiertos por el sujetador; bajando por la barriga hasta los botones del pantalon que Marta todavía vestía, abriéndolos y bajando el zíper lentamente.

Toma uno de los pies de Marta quitandole lentamente el zapato de tacón alto, negro con suela roja, que ella calzaba. Lo mismo hace con el otro pie. Lleva las manos al codo del pantalón de Marta tirando hacia abajo, Marta levanta las caderas para ayudarle, encuentra un tanto quitar el pantalon que era bien ajustado, pero logra sacarlo tirandolo en qualquier rincon de lá habitación.

Maurício, detiene por un instante la mirada sobre el cuerpo de emperatriz, el deseo era claro, Marta sintió su cuerpo quemar sobre aquella mirada sedienta que prometía tanto...

Maurício va hasta el armario, Marta lo observa con curiosidad, va hasta uno de los cajones cogiendo una corbata. Marta continuaba observándolo cuando lo ve regresar a la habitación con la corbata en las manos.

-MARTA: ¿Qué vas a hacer?

-MAURÍCIO: Tú has dicho que podía hacer lo que quisiera... - dice con una sonrisa maliciosa y sexy en los labios, acercándose a Marta, com los labios a milímetros de los suyos. Sus ojos verdes grisáceos la miraban con una mirada hambrienta.

-MAURÍCIO: Extenda los puños - Intrigada Marta consiente - Confía en mí - susurra cogiendo sus manos atándolas hábilmente con la corbata en la cabecera de la cama.

Marta se sorprende, pero se deja llevar por su juego. Aquella sensación de estar sumisa a él era angustiante, pero al mismo tiempo muy excitante.

Maurício muerde lentamente el labio inferior de Marta y se aleja de nuevo.

-MARTA: ¿Adónde vas? ¿Vas a dejarme aqui, así?

-MAURÍCIO: Cierra los ojos - Marta rehusa - Cierra los ojos o tendré que vendarte también!

Los segundos que llevó para volver parecían una eternidad para la curiosidad de  emperatriz. Mauricio se le acerca y ella oye el sonido del tintoneo del hielo en el vaso, no aguantando de la curiosidad abre los ojos.

-MAURÍCIO: ¡Ah, Emperatriz, no te dije que cierres los ojos! Ahora tendré que castigarte por eso - sonrie malicioso. Marta siente su intimidad se contraer y un líquido caliente escurrir de su íntimo con esas palabras.

-MAURÍCIO: Cierra los ojos - esta vez Marta consiente cerrándolos. Ella oye de nuevo el sonido del hielo golpeando en el vaso.

Maurício pone el hielo en la boca y deposita un beso rápido  en los labios de Marta bajando lentamente los besos por su cuerpo, causando escalofríos en su piel al sentir el toque frío de sus labios en su piel caliente. Abre el cierre del sujetador de Marta que se encontraba en el centro de los senos, dejandolos expuestos, le besa los pezones, uno de cada vez, con los labios helados provocandole escalofríos.

Marta oye de nuevo el tintoneo del hielo, su cuerpo se contrae en anticipación y arquea la espalda cuando siente el hielo siendo suavemente pasado alrededor de sus pezones. Con el hielo en la boca Maurício baja pasando lentamente por la barriga de Marta que siente el hielo derretirse con el contacto con su piel mas que caliente.

Sus dedos fríos pasean despacio por el cuerpo caliente de la mujer yendo hacia su vientre y se deslizan adentro de sus bragas. Marta arfa al sentirlo presionar suavemente su clítoris en movimientos circulares y no contiene un gemido al sentirlo deslizar dos dedos en su interior dejándolo aún más loco al sentirla preparada para él.

Él retira la mano de la intimidad de la mujer y la pone en su boca:

-MAURÍLIO: Me gusta tu sabor en mi boca - Las palabras hicieron que Marta sentiera un escalofrío recorriendo como una corriente eléctrica por su cuerpo.

Mauricio lleva las manos hasta los lados de las bragas delicadas de encaje negro de Marta, sacándolas lentamente por sus piernas, sin prisa, dolorosamente despacio. Sin quitarle los ojos de encima.

Él lleva las bragas hasta su nariz e inhala profundamente el olor de la mujer en el pequeño pedazo de tejido. Sonríe maliciosamente guardando las bragas en su bolsillo.

Mauricio vuelve a poner una piedra de hielo en su boca y baja pasando lentamente sobre la barriga de Marta hasta llegar a su íntimo.

-MARTA: Ah... - Gime sintiendo su cuerpo estremecerse de nuevo con el toque helado, ahora en su íntimo.

Marta comienza a sentir su cuerpo reaccionar, tensiona las piernas sujetando la sábana.

-MAURÍCIO: Dejalo venir... Quiero sentir tu placer en mi boca.

No se ha necesitado más que esas palabras para que Marta sintiera su íntimo contraerse en una sucesión de espasmos de intenso placer extendiéndose en ondas por todo el cuerpo.

Ella relaja recuperándose del intenso orgasmo que acababa de tener.

-MARTA: Sueltame...

-MAURÍCIO: ¿Será que debo?

-MARTA: Prometo recompensarte por esto - pasa la lengua lentamente por los labios mordiéndolos enseguida.

-MAURÍCIO: ¡Ok, imperatriz, me convenciste!

Maurilio desata a Marta, que rápidamente invierte las posiciones quedando encima de él, besándolo y aprovechando de su distracción para amarrarlo también.

Maurício intenta soltarse.

-MARTA: Quieto... Ahora es mi turno- sonríe victoriosa!

Mauricio se quedó sumiso a ella, le gustaba aquella Marta poderosa, seductora, asumiendo el control y dominándolo.

Ella lo mira mordiendo los labios mientras decidía lo que haría con él. Marta va hasta el vaso, toma el hielo y pasa sobre los labios chupándolo de forma provocativa. Mauricio la miraba hipnotizado.

Marta pasa el hielo sobre su pecho bajando por la barriga. Después sube dibujando un camino de besos mojados por donde el hielo había pasado, subió por el cuello, mordiendo la punta de su oreja causándole un escalofrón. El la mira manteniendo sus ojos en los de ella, le muerde lentamente  el labio inferior  y cuando él intenta besarla, ella se aleja provocandolo.

Maurício sonríe cuando siente sus manos bajar por su cuerpo. Sus manos se deslizaron peligrosamente cerca de su íntimo, ella abre lentamente la cremallera de su pantalón quitandolo y cuando lo habia notado, la mujer ya estaba montada en su regazo con una pierna de cada lado de sus caderas.Sentada sobre su miembro aún cubierto por la ropa interior, ella empieza a tambalear sintiendo su volumen en la intimidad. Podía sentirlo preparado para invadirla y eso la hacia desearlo dentro de ella con urgencia.

Le quitó la ropa interior para liberar su miembro rígido. Ella muerdesus labios nuevamente mirando al hombre desnudo acostado sobre la cama. 

Él sintió su cuerpo estremecerse cuando las manos de ella lo tocaron íntimamente. Marta lo acariciaba con movimientos lentos y fuertes.

-MAURÍCIO: Marta, sueltame... Aah - gimió cuando ella lo apretó.

-MARTA: Shiiu, yo ordene que te quedaras quieto - dice autoritaria.

Ella lo pone en su boca - Mauricio gime cerrando los ojos echando la cabeza atrás frente a caricia de Marta.

-MAURÍCIO: Ah Marta, eres maravillosa - dice con voz ronca por el placer sintiendo el toque caliente y suave de su boca.  Marta intensifica los movimientos, notando que él estaba cerca del apice, que lo dejaba con la respiración pesada.

-MAURÍCIO: Sueltame, quiero tocarte – pedía, suplicaba por ella.

 Marta lo libera y siente sus brazos fuertes envolverla por su delicada cintura.

-MAURÍCIO: Como he echado me menos tu olor - inhala su perfume - tu piel - desliza la mano sobre el cuerpo de  emperatriz - de su beso - la besa con deseo.

-MARTA: Amame - dice Marta con la respiración entrecortada por el deseo. Maurício la sujeta por las caderas y la echa sobre la cama quedándose sobre ella, sosteniendo sus manos encima de su cabeza.

-MAURÍLIO: ¡Siempre! - susurra penetrandola despacio, constatando lo acogedora que era su intimidad.

Marta gime al sentirlo llenarla, estaba en éxtasis al sentir su miembro pulsando en su interior. Él se retira completamente de ella y con un movimiento rápido la vuelve a penetrar hasta el fondo. -Ah - Marta gime alto, con la boca entreabierta y respiración descompasada.

Él la besa en el intento de sofocar el sonido de sus gemidos y empieza a moverse con movimientos lentos de “va y viene” todavía sosteniendole las manos sobre la cabeza impidiéndole de moverse.  Se besaban haciendo lenguas tocarse en el mismo ritmo lento de sus caderas.

Él besa el cuello de emperatriz diciendole palabras calientes al oído. Marta sonríe con sus palabras. Podían oír el sonido de la respiración acelerada y los gemidos de ambos muy cerca a sus oídos.

Aprofundó aun más su miembro cuando la escuchó pedir por "más". A cada embestida iba perdiendo el control acelerando cada vez más, intensificando los movimientos a un ritmo frenético. Marta suelta las manos, araña su espalda y gime su nombre sintiendo el ápice muy cerca.

 Sus piernas se volvieron débiles y una sucesión de contracciones frenéticas paso por la intimidad esparciendo ondas de placer por todo el cuerpo. Él se deja llevar e en un gemido profundo hunde su miembro aún más en ella, mientras es llevado al ápice hasta quedar inmóvil... Apoya su frente en la de ella dejando el peso de su cuerpo caer sobre el suyo. 

Sus cuerpos tiemblan jadeantes.  Cuando puede respirar él la besa con ternura aún sin retirarse de ella. Él se retira de ella despacio. Derrotados por la intensidad del orgasmo, se relajan en medio de las sábanas desordenadas, tratando de normalizar el ritmo de sus respiraciones...

-MAURÍCIO: ¿Puedo confesarte una cosa?

-MARTA: Hum... – murmura perezosamente.

-MAURÍCIO: Nunca fue así con ninguna otra mujer...

- MARTA: ¿Así, como? - Ella voltea para mirarlo.

-MAURÍCIO: Tan pleno... Tan completo...

-MARTA: Puedes estar seguro que para mí también es especial, yo fui fiel durante años a un hombre que ya no me veia como mujer desde hace mucho tempo... Hasta que llegaste tu y cambiaste eso - le da un beso en los labios.

Marta hace una pausa dejando que el silencio tome la habitación por unos instantes, como si pensara sobre algo...

-MARTA: Tú tenías razón... - Rompe el silencio

-MARURIO: ¿Sobre qué?

-MARTA: Cuando dijiste que yo estaba eligiendo el lado equivocado del juego... Él me humilló de nuevo - dice con lágrimas en los ojos, notando las lágrimas, Mauricio la interrumpe.

-MAURÍCIO: Shiiiu - pone el dedo sobre sus labios - Tú me dijiste que querías olvidar... Y si no has olvidado creo que es porque todavía no he sido suficientemente convincente, pero puedo serlo más - sonríe malicioso.

-MARTA: ¿Más?

Él asienta con la cabeza aún con la sonrisa provocadora estampada en los labios.

-MARTA: Entonces, muestramelo - sonríe mordiendo los labios para él.

Él sobrepone su cuerpo sobre el de ella, sonríe a mirandola, acaricia suavemente su cara y la besa tiernamente en los labios. Baja con besos por tu cara yendo hacia el cuello.
 
-MAURÍLIO: Te quiero, mi emperatriz,  te quiero tanto - susurra.

 

Los besos se intensifican a medida que reencende el deseo entre ellos.

Sintiendo su cuerpo reaccionar nuevamente él siguió con besos y leves mordidas desde el cuello hacia los senos de Marta, bajando con una de las manos hacia su íntimo, masajeando su clítoris provocandole gemidos nuevamente. Investio en las caricias hasta oírla pedir por él. .

-MAURÍCIO: Eres insaciable y eso me gusta mucho - susurró penetrandola de nuevo sintiéndola apretar las uñas en su espalda. Mauricio le aprieta el muslo palpandolo con deseo. Marta gime y muerde los labios sintiéndolo comenzar con los movimientos.

Se besaron, se tocaron, se probaron, cambiarón de posiciones algunas veces hasta sentir el placer aumentando crecientemente dentro de sí en otra explosión de un intenso placer.

Exaustos se duermen. 

Marta despierta con los primeros rayos de sol invadiendo la habitación del hotel...

-MARTA: ¡Ya amaneció, tengo que irme! - dice Marta levantándose apresuradamente con el cuerpo enrollado en una sábana buscando su ropa dispersada por el suelo. Buscó sus bragas, no encontrándolas decide vestir el resto de su ropa así.

Mauricio tambien despierta.

Marta se vistió lo más rápido que pudo y Mauricio la llevó hasta la puerta.

-MAURÍCIO: Quedate, Marta, podemos bajar e tomar el desayuno juntos o pedir algo aquí en la habitación, si tu lo prefieres...  Tomamos el desayuno, conversamos, etc... - sonrie malicioso al decir la última frase.

MARTA: ¿Tú no te cansas? - Sonríe - Propuesta tentadora mi querido, pero no puedo. Realmente tengo que irme, por enquanto, es mejor que nadie sepa que estuve aqui y en mi casa a esta hora  todos ya deben extrañar el no encontrarme en casa.

-MAURÍCIO: ¿Vas a volver?

Marta asienta con la cabeza, mordiendo el labio inferior.

-MAURÍCIO: Gracias por la noche... - se le acerca al oído - Deliciosa - susurra. Él une sus labios a los de ella en un apasionado beso de despedida.

En este momento las puertas del ascensor al final del pasillo se abríeron, era Danielle, que se encuentra con Maurício y Maria Marta todavía besándose intensamente en la puerta de la habitación del hotel.

 



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