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História Prisionero (TodoDeku) - Capítulo 7


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Capítulo 7 - Siete


Fanfic / Fanfiction Prisionero (TodoDeku) - Capítulo 7 - Siete

Últimamente me pasaba el tiempo abrazado a Izuku, sentía que si lo soltaba él se evaporaría como si de niebla se tratara. Loco. Aquel sentimiento de intensa debilidad solo reflejaba mis inseguridades.

Lo amaba y a su vez me asfixiaba la idea de encierro que ese lugar me transmitía. ¿Hasta cuándo lo podría discimular? No lo sé. Pero debía usar mi maxima voluntad no solo por mi bien sino por el de Deku.

Esto se debía a nuestros enemigos. Ellos no debían percatarse de nada. Pero si de algo me sentía orgulloso era de mi gran habilidad para fingir. Eso era practicamente un don de los Todoroki.

Sin embargo estando junto a Izuku increíblemente desaparecían mis angustias y claustrofobia. Él era tan especial que lograba lo imposible en mí.

Me gustaba amarlo y me encantaba saberlo tan necesitado de mí. Esa tarde acabada la clase practica sobre nuestras resistencias físicas, Izuku me pidió que lo acompañara a la clinica a ver a su padre.

Ambos salimos y no bien estuvimos fuera respiré bocanadas de aire. Izuku me miró asombrado unos instantes para luego regalarme una de sus tan encantadoras sonrisas.

— ¿Sabes? La claustrofobia es un estado mental. Debes combatirla en tu propia mente. — Me decía mientras caminabamos por la ciudad.

Me gustaba oírlo, en verdad mi peliverde era muy culto al punto de poder pasarme horas enteras conversando con él. Y no sentiría el tiempo.

Me fue dando consejos muy útiles para eliminar aquel maldito sentimiento de mi persona. Debía hacerlo, solo así me liberaría de la presión que mi padre estaba ejerciemdo sobre mí.

Pero era tan difícil. Maldita sea. Aunque no dejaría de intentarlo.

— Ayúdame a superar la claustrofobia Izuku. — Dije sintiendome en verdad angustiado.

— Tranquilo Todoroki, lo haré. Verás que no es tan difícil como crees.

Sabía que si él estaba a mi lado todo era sencillo.

— Estando a tu lado siento que puedo hacer cualquier cosa Izuku — dije y él se sonrojó.

Sonreí mientras lo abrazaba. Me encantaba su gran transparencia y sinceridad. Era lo que más amaba de su persona. Así el trayecto a la clinica se hizo corto y llegamos más pronto de lo que creí.

En recepción Izuku preguntó dónde estaba su padre y le informaron el cambio de habitación. Nos dirigimos allí. Al entrar el olor a remedios y químicos me golpeó.

La habitación era amplia, dos camas había pero solo una estaba ocupada. El padre de Izuku yacía inconciente allí. Delgado y pálido. Al verlo lo reconocí. Era un amigo de mi padre pero con el tiempo se fueron alejando.

Izuku se le acercó y lo acarició con infinita ternura.

— Hola papá. Vine con un amigo. Shoto Todoroki. Es un compañero del colegio y estoy empezando una relación con él. Sé que te gustará.

Me acerqué a él y lo abracé por detrás para que no se sienta solo. Izuku lloraba en silencio.

— Tranquilo mi amor — susurré — Aquí estoy.

Él volteó para abrazarme y llorar con toda su alma. Su angustia me llegaba al alma en verdad. Sin saber qué hacer o decir lo abracé con fuerza.

Cuando se calmó se fue al baño a lavarse la cara. Momentos luego salía más relajado. Se acercó a su padre,  lo besó en la frente y se despidió.

Sin decir nada más salimos de la habitación y del hospital. No dejé de abrazarlo durante todo el trayecto. Pero no volvimos al internado directamente. Lo invité a tomar algo para distraerlo. Él aceptó.

Nos sentamos en un bar y tras beber unas limonadas él fue calmandose y recuperando su alegría. Cuando volvió a sonreir respiré aliviado. Mi amado peliverde. No soportaba verlo sufrir.

Cuando volvimos al internado era hora de la cena. Comimos lo que había sin decir nada a nadie. Sabía que muchos se preguntaban dónde fuimos pero no era de su incumbencia.

Esa noche Izuku se quedó en mi habitación. Por suerte el internado no se entrometía en éstas cuestiones.

Las miradas de Bakugo y sus secuases me molestaban sobremanera. No se daban por vencido, en especial Bakugo.

Aquel rubio esperaba el momento en que me descuide para agarrar a Izuku y torturarlo como solo él sabía hacerlo. Maldito cobarde que atacaba en grupo a uno solo.

A Izuku tampoco se le pasó aquella amenaza que continuamente lo acosaba. Pero intentaba no mostrar lo mucho que lo afectaba. Era en verdad alguien muy valiente.

Esa noche antes de retirarnos a mi habitación nos reunieron a todo el curso en la sala de estar. Uno de los profesores nos tenia que informar algo.

Cuando estuvimos todos juntos nos dijo:

— Se acerca el torneo de competencia de dones con otros Internados. Y éste siempre se destacó por ser el mejor de todos. Éste año ustedes salieron en elegidos en el sorteo de los cursos para que representen al prestigioso Internado de Heroes.

Aquello me molestó. Conocía ese odioso torneo ya que al ir al otro colegio tambien se hablaba. Pero nunca fue obligatorio participar. Al parecer aquí sí lo era. Resoplé molesto.

— A partir de mañana comenzarán los entrenamientos. Deberán anunciar las parejas. Porque como sabrán deben competir de a dos.

Izuku me sujetó con fuerza la mano. Lo miré y sonreí. Por supuesto que nosotros competiríamos juntos. 

A continuación el profesor pasó una hoja donde debiamos anotarnos por parejas. Izuku y yo nos anotamos juntos. Bakugo y Kirishima tambien se anotaron juntos. Era de esperarse.

Cuando las parejas estuvieron anotadas el profesor nos dió las buenas noches y se fue. Cada quien se retiró a su habitación.

Pero Bakugo sujetó a Izuku con fuerza para estamparlo contra la pared e inmovilizarlo.  Todos observaron aquello pero nadie dijo ni hizo nada. Ya no me sorprendía esa actitud de los demás.

Izuku ésta vez miró a Bakugo fríamente y por primera vez dijo:

— Sueltame Kacchan

— Obligame

El peliverde golpeó el suelo con su pie derecho provocando una onda espansiva que arrojó a Bakugo varios metros más allá ante la atónita mirada de todos. Incluido yo.

El mismo Izuku estaba sorprendido porque se contemplaba a sí mismo. Luego me miró y sonriendo dijo:

— Regresó, mi don regresó.  Y todo gracias a tí Todoroki.

Su sonrisa disparó mi corazón una vez más, pero yo estaba confindido. ¿Qué estaba pasando?

— No puede ser — dijo Kirishima azorado — Después del accidente de sus padres el shock que sufrió Izuku le anuló su don.

— Por eso Bakugo y tú se abusaron de él ¿cierto? — dije molesto.

— No podría defenderse — Contestó el pelirojo — Después de todo siempre fue el más poderoso de todos nosotros.

Le tenían envidia y miedo. Unos pateticos brabucones que no merecían seguir en este internado.  Bakugo se incorporó más que furioso pero lo enfrié congelandole la pierna derecha. Fuí más veloz.

— Enfríate Bakugo. Aburres con tus berrinches. — Dije a lo que él me miró con odio.

Momentos después los murmullos fueron en aumento. Yo liberé a Bakugo y junto a Izuku nos retiramos del lugar. El peliverde ignoró cada alago que sus compañeros le hacían. Había aprendido la lección. No valía la pena jugarse por ellos.

Nos abrazamos y nos adentramos a mi habitación sin mirar a nadie. Pero le susurre al oído:

— Felicidades mi amor.

— Gracias amor, ya te contaré todo en la habitación.



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