História Vuelos - Capítulo 3


Escrita por: ~

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Categorias Magic Knight Rayearth
Personagens Hikaru "Lucy" Shidou, Lantis
Visualizações 3
Palavras 689
Terminada Sim
LIVRE PARA TODOS OS PÚBLICOS
Gêneros: Comédia, Romance e Novela

Aviso legal
Alguns dos personagens encontrados nesta história e/ou universo não me pertencem, mas são de propriedade intelectual de seus respectivos autores. Os eventuais personagens originais desta história são de minha propriedade intelectual. História sem fins lucrativos criada de fã e para fã sem comprometer a obra original.

Capítulo 3 - Cuarto para las doce


El apagón duró escasos segundos comparado con el retumbo tan fuerte que dejó el rayo. Golpeando una pista de poco uso en las afueras del lugar. Lucy sintió alivio. Si a ese cuerpo luminoso le hubiera entrado el deseo por caer en la pista de aterrizaje fácilmente podía decir adiós a su vuelo. Y eso si hubiera generado una oleada de discusiones entre sus hermanos que de solo pensar le causaba malestar. La mesera se acercó para dejar una rimbombante hamburguesa acompañada de papas y un refresco de cola. El Juzgar por el  rugido que su estómago se empecinaba en alardear, hubiera  preferido  una " six dollar ," aunque, mirando bien de cerca el volumen de ésta no estaba nada mal.

Después del suceso que generó algunos gritillos por parte del género femenino. Lantis vio la luz. Es decir, una vez generada la descarga eléctrica en las afueras del aeropuerto al joven de la melena azabache se le prendió el foco. Era como si un solo rayo le abriera el paso en esa densidad de nubes negras que albergaba su cerebro. Recordó así pues que la chica en cuestón pasaba por un momento  de extrema hambruna,  lo Cual hizo que abandonara la sección de aerolíneas y se limitara a buscar entre los muchos locales que ofrecían algo de comer.

 

Lucy soltó una pequeña risilla. Se sentía cómplice consigo misma por gozar del infortunio como muchos llamaban a esa escena pintoresca. Ella en Cambio adoraba los tintes oscuros y misteriosos que dejaba una tormenta electrica aunado a que ahora ese mismo clima  le brindaba el tiempo necesario para comenzar con el último volumen de su saga favorita : Game of Thrones . Acarició de nuevo la portada del libro acercándolo a su pecho como si fuera el mejor de los regalos.

Una segunda risa se asomó y agradeció a todos los cielos que el lugar estuviera tan poco poblado. De hecho, esa había sido una de las razones para que se decidiera por comer ahí. El local se hubicaba al final de toda esa fila de restaurantes pomposos que según ella no la hubieran dejado comer tan a gusto como lo hacía ahora. Totalmente relajada y sin moradores cerca. El establecimiento brindaba a los comensales sillones de respaldos altos, acolchados. Por lo que comer ahí no solo  era un deleite al paladar, sino una amalgama perfecta entre sabor y comodidad. Lucy se arremolinó en el sillón a sabiendas que no era vista por nadie, los únicos en saber de su presencia eran los mismos empleados del lugar  que en breves ocasiones se acercaban para preguntarle si se le ofrecía algo más.

Lantis estaba  desanimado. El breve recorrido se había convertido en inmenso al abarcar no solo los puestos de comidas sino todo local de punto de venta que pudiera brindar ese dichoso aeropuerto. La búsqueda falló rotundamente. No había encontrado ni una sola pista de la chica y tanto ajetreo lo tenía hambriento. Finalmente optó por concederse un tiempo y acallar a la parte del cuerpo que demandaba alimento.

El joven ordenó su menú en caja. Mientras ojeaba alrededor un lugar cómodo para sentarse. Recorrió la parte frontal, la media y finalmente se decidió por la parte trasera. La vista era hermosa y allí encontraría un poco de paz si es que su mente se lo permitía un instante. A punto estaba de sentarse cuando se encontró en la esquina de su sillón a la causa de todos sus males o bien, podría decirse de todos sus bienes. El caso era que ella le  concedió una mirada de sorpresa sumada a una sonrisa tan embriagadora que Lantis olvidó todo lo que sufrió y correspondió el gesto, dejando entrever que no solo tenía porte sino una blancura dental que ensoñaría a cualquiera.

- También es mi favorita - señaló, haciendo hincapié en el libro.

Pero lo que terminó por acrecentar la felicidad del joven no fue la invitación a sentarse por parte de la pelirroja sino el único objeto que residía en la mesa y que acaparaba toda su atención. Una servilleta llena de garabatos mostrando una hora especial ...

 

11:45


Notas Finais


Hola!

Espero que esta pequeña historia les haya gustado tanto como a mí...

Saludos


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